martes, 11 de agosto de 2026

Release that witch

 

De una vez podemos decir en el mundo occidental que estamos un tanto hartos de los isekais. Ya saben: esas series en donde un personaje común y corriente es transportado mágicamente a un mundo de fantasía en el que jugará un papel relevante. Este tipo de series hablan mucho del aburrimiento cotidiano de los japoneses, de ahí que se consuman con ahínco en Japón.

   ¿Pero qué pasaría si en vez de enviar a una persona común y corriente se enviara a un ingeniero moderno astuto e inteligente a un mundo de fantasía medieval plagado de magia, caballeros y… brujas perseguidas? Lejos de convertirse en el típico héroe espada en mano, Roland Wimbledon decide aplicar las leyes de la física, la química y la termodinámica para construir una revolución industrial en aquel mundo.

    Así pues, seamos todos bienvenidos a Release that Witch (Zhan Fang Ba, Nu Wu), una de las propuestas más refrescantes del formato donghua (animación china) que mezcla la fantasía oscura con la gestión de recursos e incluso la ciencia ficción ligera.

   La historia arranca cuando Chen Yan, un ingeniero mecánico de nuestro mundo, reencarna en el cuerpo de Roland Wimbledon, un príncipe cuarto de la monarquía del Reino de Graycastle que ha sido exiliado a una zona fronteriza y empobrecida llamada Border Town (Ciudad Fronteriza).

   En este mundo, las brujas no son agentes del mal, sino mujeres nacidas con habilidades genéticas anómalas que la Iglesia persigue implacablemente bajo la etiqueta de “herejes”. Para Roland, estas “brujas” no son monstruos: son la fuerza laboral definitiva y los catalizadores perfectos para la tecnología. ¿Alguien necesita energía prácticamente ilimitada? Una bruja puede generar fuego o vapor. ¿Alguien necesita estructuras precisas? Las habilidades de manipulación de la materia aceleran la metalurgia siglos enteros en cuestión de semanas.

   Hay varios aspectos a resaltar en esta breve serie (cuenta solo con 8 episodios). Roland no gana sus batallas a base de gritos de poder o power-ups injustificados. Su éxito depende de la planificación urbana, la creación de pólvora, la implementación de máquinas de vapor y la educación científica de su pueblo. Por otra parte, la narrativa aborda la discriminación, mostrando cómo la sociedad teme a lo que no comprende, mientras el protagonista construye un refugio seguro (“La Unión de Brujas”) donde la ciencia y la magia coexisten. Aunque también hay que señalar que es gracias a las brujas y su empatía con éstas que el protagonistas logrará salvarse en más de una ocasión.

   Y por supuesto, a diferencia de otros isekais estáticos, en Release that Witch uno siente el progreso real: pasamos de chozas de madera y lodo a fábricas humeantes, murallas fortificadas y un ejército equipado con rifles de chispa. En esta línea, la serie cuestiona la religión y el pensamiento mágico y defiente la ciencia y la técnica como motores del progreso. Todo esto se lleva a cabo mientras que otros grupos políticos mantienen sus intrigas palaciegas en busca de poder.

   La obra está basada en una popular novela web china escrita por Er Mu, muy aclamada por su meticulosa atención al detalle técnico (aunque con libertades de fantasía). Así, la versión donghua ha sabido capturar la escala épica de los asedios y la química entre los personajes, convirtiéndose en un imán para lo samantes de la estrategia militar y el género de gestión (estilo City Builder).

   En definitiva, Release that Witch es un soplo de aire fresco dentro del saturado mercado isekai. Para quienes disfrutan de las historias donde la inteligencia, la ciencia aplicada, la construcción de civilizaciones y los personajes carismáticos toman el timón por encima del cliché tradicional, este donghua merece un lugar de honor en nuestra lista de pendientes.



domingo, 12 de julio de 2026

Lord of Mysteries

 

La comunidad del anime debe estar más que preparada, dado que hoy nos vamos a sumergir en aguas profundas y misteriosas. Para quienes sienten que los animes de los últimos están un poco estancados o llenos de los mismos tropos de siempre, es hora de que el público cambie la mirada y eche un vistazo hacia el gigante asiático vecino de Japón.

   El día de hoy comenzamos una serie de entradas periódicas sobre el anime chino (donghua) con una de sus series más atractivas de sus últimos tiempos: Lord of Mysteries (Guimi Zhi Zhu), la adaptación animada de la colosal novela web de Cuttlefish That Loves Diving. Producida por el prestigioso estudio B.Cmay Pictures (los mismos detrás de The King’s Avatar), esta serie no es solo un estreno más; es el recordatorio definitivo de que el anime chino ha dejado de jugar en ligas menores.

   Muchos ya están más que hartos de los clásicos isekai coloridos donde los protagonistas reciben poderes absurdos de una diosa generosa, por lo que esta serie le da la vuelta a todo. Aquí conocemos a Zhou Mingrui, un joven de nuestra época que despierta en el cuerpo de Klein Moretti, un estudiante de historia en un mundo alternativo con una marcada estética victoriana y steampunk.

   Uno de los grandes atractivos es el giro oscuro: Klein acaba de “suicidarse” en extrañas circunstancias, y la bala que atravesó su cráneo no dejó rastro. A partir de ahí, se ve envuelto en una trama de sociedades secretas, deidades cósmicas sacadas directamente del horror de Lovecraft, y pociones que otorgan habilidades sobrenaturales llamadas como caminos de los “Beyonders”. Para sobrevivir, Klein decide crear su propia organización haciéndose pasar por un dios antiguo: El Loco (The Fool).

   Si algo hace brillar a este anime es su construcción de mundo (worldbuilding). La trama es densa, compleja y requiere que prestemos atención a los detalles. No nos dan las respuestas masticadas: uno descubre las reglas de la magia y la corrupción mental al mismo tiempo que el protagonista. Asimismo, la atmósfera de la serie es atractiva. Desde un punto de vista visual, el trabajo de B.Cmay Pictures captura a la perfección la neblina, los engranajes y la constante sensación de peligro psicológico. La música y la dirección de arte nos sumergen por completo en este thriller sobrenatural.

   Pero el donghua también se convierte en un reto para el espectador. Al adaptar una novela tan rica e intrincada, el ritmo de los primeros episodios a veces puede sentirse abrumador por la cantidad de nombres, secuencias de cartas del Tarot y mitología propia. Sin embargo, la recompensa cuando las piezas del rompecabezas encajan vale totalmente la pena (No está de más mencionar que la serie cuenta con una miniserie complementaria con breves episodios tipo academia inglesa en donde un profesor, también protagonista de la serie, nos explica la terminología y el universo de la historia).

   Una vez que se disfruta la serie, una pregunta aparece al instante en la mente del espectador: ¿El Donghua está a la altura del anime e incluso lo está superando? Aquí el debate en los foros de discusión se pone interesante. Durante años, la animación china fue ignorada en Occidente debido a barreras de distribución y el abuso de la animación 3D de bajo presupuesto. Pero las cosas han cambado radicalmente. Con proyectos del calibre como el anime que ahora comentamos, la industria de la animación china se posiciona en varios rubros.

   El primero de ellos apunta a mejores presupuestos y producción masiva. Respaldados por empresas colosales como Tencent y Bilibili, las producciones chinas actuales cuentan con inversiones que rivalizan (y a veces superan) a los estudios promedio en Japón. En segunda instancia, mientras que Japón a veces satura el mercado con subgéneros repetitivos, China está exportando historias de fantasía oscura y misterios psicológicos que se sienten completamente nuevos para el público occidental. Asimismo, las alianzas directas con plataformas como Crunchyroll están rompiendo la barrera del idioma, permitiendo lanzamientos simultáneos en todo el mundo.

   Muchos analistas y fans del medio auguran que, si la animación japonesa no mejora las condiciones de sus trabajadores y flexibiliza sus comités de producción, el donghua podría dominar el mercado internacional en la próxima década. Lord of Mysteries es el ejemplo perfecto de ese cambio de paradigma: una obra con calidad cinematográfica capaz de competir con cualquier peso pesado de la industria nipona.

   En definitiva, una gran obra animada y narrativa que no dejará indiferente a ningún fanático de la animación (ya sea japonesa o general). Si ustedes son fans del misterio, la magia oculta y las tramas psicológicas complejas, esta es una recomendación obligatoria. No dejen que el prejuicio de “es un anime chino” los deje fuera: se estarían perdiendo una de las historias mejor escritas de los últimos años.



martes, 23 de junio de 2026

C – Control: The Money and Soul of Possibility

 


El día de hoy toca reseña de una serie que fue recibida como una joya en su año (2011), pero después de ello nadie se acordó de ella. Para quienes están cansados de los mismos isekais de siempre y buscan animes poco conocidos pero con premisas interesantes, ahora es cuando. Desgraciadamente, la serie que ahora comentamos pasó por debajo del radar de la mayoría del público, pero hoy en día curiosamente se siente más relevante: C – Control: The Money and Soul of Possibility.

   Producida por el reconocido estudio Tatsunoko Production y dirigida por Kenji Nakamura (Mononoke, Gatchman Crowds), este thriller psicológico y financiero nos plantea una pregunta incómoda: Si pudieras salvar tu presente vendiendo tu futuro como garantía, ¿lo harías?

   La historia sigue a Kimimaro Yoga, un estudiante de economía atrapado en la mediocridad de una economía japonesa colapsada. Kimimaro no sueña con ser rico: solo quiere estabilidad a través de un trabajo de oficina y una familia. Sin embargo, su vida cambia cuando un extraño hombre con aspecto de sombrerero loco, llamado Masakaki, lo invita al Distrito Financiero.

   A cambio de una inmensa cantidad de dinero en su cuenta bancaria, Kimimaro debe poner su futuro como garantía y participar una vez por semana en los Deals (Tratos). Dichos tratos son en realidad batallas de alto riesgo donde los participantes, llamados Entrepreneurs o Entres, luchan utilizando sus Assets, manifestaciones físicas de su futuro potencial. Si ganan, acumulan riquezas. Pero si pierden y se quedan en bancarrota, el futuro en el mundo real desaparece: sus hijos nunca nacerán, sus empresas quebrarán y sus propias existencias serán borradas de la memoria de los demás.

   Lo interesante de esta obra no solo son los combates visualmente psicodélicos, sino cómo se utiliza la terminología económica real –como inflación, microeconomía, liquidez y apalancamiento- para construir un sistema de magia donde el dinero es, literalmente, la vida. Además, resulta curioso cómo los gobiernos mundiales admiten que la economía también está basada en el dinero obtenido en las mencionadas batallas.

   A diferencia de los típicos villanos que quieren destruir el mundo por maldad pura, el antagonista principial, Souichirou Mikuni, busca algo trágicamente noble: inyectar dinero al Distrito Financiero para mantener el presente de Japón a flote sin importar que esté devorando las posibilidades de las próximas generaciones. Es un debate más que interesante sobre las crisis económicas reales.

   Nakamura, impregna la serie con su estilo característico. El Distrito Financiero es un lugar surrealista lleno de texturas en 3D, colores chillones y distorsiones visuales que capturan perfectamente la naturaleza artificial e inestable del dinero. Aunque el CGI de 2011 ha envejecido un poco, la dirección de arte compensa cualquier carencia técnica. Dato curioso: El anime se emitió justo después del terremoto y tsunami de Japón en 2011, lo que le dio un peso emocional y social gigantesco a su mensaje sobre la resiliencia y el miedo al mañana.

   Un aspecto a criticar es que la serie es demasiado corta (11 episodios) y no está a la altura de sus grandes ideas y elementos. Dado el corto tiempo, la historia se precipita en algunos puntos y no termina de ser memorable, aspecto que seguramente provocó que fuera olvidada muy rápido.

   En resumen, una serie que vale la pena ser recuperada y disfrutada. Como una serie de economía y psicología que busca romper el molde del anime tradicional, C – Control es una apuesta curiosa para quienes han disfrutado de grandes series clásicas como Death Note, Kaiji o The Tatami Galaxy. Se trata de una obra inteligente, profética y entretenida que pese a que su historia se queda un poco corta, merece salir de la lista de los olvidados.

                     

   


lunes, 1 de junio de 2026

Shinsekai yori


Existen muchas personas cansadas de los tropos habituales del anime y que buscan una historia que les vuele la cabeza, los mantenga al borde del asiento y los deje pensando durante días después de los créditos finales. Para esos espectadores que buscan más, Shinsekai yori (también conocido internacionalmente como From the New World) es justo la joya escondida que han estado buscando. Estrenada en 2012, realizada por el estudio A-1 Pictures y basada en la galardonada novela de Yusuke Kishi, este anime de misterio, suspenso y ciencia ficción es quizás una de las series más desconocidas pero más brillantes de la década pasada. Pero, ¿realmente vale la pena ver el anime Shinsekai yori?

   La historia nos traslada a un milenio en el futuro. La humanidad ha abandonado la tecnología y vive en aldeas idílicas y pacíficas. ¿La razón? Todos los seres humanos poseen Cantus (telequinesis), un poder mental devastador que casi extingue a la especie en el pasado.

   En la historia seguimos a Saki Watanabe y su grupo de amigos mientras crecen en esta sociedad aparentemente perfecta. Sin embargo, el ambiente utópico se empieza a desmoronar cuando los niños descubren qué pasa con aquellos compañeros de clase que no logran controlar su poder, y se topan con la sangrienta historia que dio origen a su mundo.

   Quizás el mayor triunfo de From the New World es cómo construye su universo. Nada está puesto al azar. Desde las barreras sagradas que rodean los pueblos hasta la jerarquía de los Queerats (las extrañas ratas topo parlantes que sirven a los humanos), cada detalle tiene un propósito que se revela a su debido tiempo.

   Este no es un anime de acción frenética; es un thriller de cocción lenta. El director Masashi Ishihama logra transmitir una constante sensación de incomodidad. Sabes que algo anda mal, la música te lo advierte, las sombras te lo advierten, pero no logras descifrar la verdad hasta que la serie decide golpearte con ella.

   Acompañar a los protagonistas desde la infancia hasta la adultez nos permite ver un desarrollo orgánico y doloroso. La serie no divide al mundo en buenos y malos: te obliga a cuestionar la supervivencia, la opresión y el precio de la paz. El tramo final es, legítimamente, una de las conclusiones más impactantes y brutales del anime contemporáneo.

   Aunque hay que recalcar que la serie tiene un ritmo inicial lento, es decir, le toma alrededor de la mitad de sus 25 episodios acomodar todas las piezas de ajedrez. Los primeros capítulos pueden resultar confusos o pausados para quienes buscan gratificación instantánea. Asimismo, al ser un proyecto experimental, el presupuesto sufrió altibajos. De hecho, hay un par de episodios intermedios (dirigidos por directores invitados) donde el estilo artístico cambia drásticamente y la calidad de la animación decae considerablemente.

   En resumen, Shinsekai yori es uno de los mejores animes psicológicos de los últimos años. Requiere paciencia, pero la recompensa es una historia de ciencia ficción madura y filosófica que se queda grabada en la mente. Para quienes buscan algo inteligente y perturbador, esta es su historia.

 


 

martes, 31 de marzo de 2026

Dennou Coil

 


A menudo, cuando pensamos en el género ciberpunk, imaginamos ciudades lluviosas, luces de neón y prótesis mecánicas. Sin embargo, en 2007, el estudio Madhouse y el director Mitsuo Iso nos entregaron una visión mucho más cercana y perturbadora de nuestro propio futuro: Dennou Coil (también conocida como Coil a Circle of Children). Pese a ser quizás la serie más infravalorada del siglo XXI, y ser opacada por un gran clásico como Tengen Toppa Gurren-Lagann, en esta reseña exploraremos cómo este anime logró adelantarse a su época utilizando la realidad aumentada (AR) como eje central de un misterio tecnológico inolvidable.

   La historia nos sitúa en la ciudad de Daikoku, un centro tecnológico donde casi todos los niños utilizan gafas digitales para interactuar con un mundo virtual superpuesto al real. Aquí conocemos a Yasako, una niña que acaba de mudarse y se ve envuelta en una serie de incidentes relacionados con “Ilegal”, entidades misteriosas que habitan los rincones obsoletos de la red.

   A diferencia de clásicos como Ghost in the Shell, Dennou Coil opta por una estética más luminosa y cotidiana. No obstante, no hay que dejarse engañar por su diseño de personajes amable dado que la serie profundiza en temas complejos. Por ejemplo, se discute la delgada línea que separa lo que vemos en esa superposición entre lo real y lo virtual; se habla de los peligros de los datos corruptos y los espacios digitales abandonados; e incluso se discute cómo la tecnología facilita o distorsiona nuestras relaciones sociales.

   Dada a conocer en 2007 y ganando ex aequo los mismos premios que Tengen Toppa Gurren-Lagann, resulta increíble cómo la serie maneja conceptos que hoy son tan comunes en dispositivos como las Apple Vision Pro o Meta Quest. Asimismo, la trama escala de una aventura infantil a un thriller de conspiraciones con gran maestría. Al ser un proyecto personal de Mitsuo Iso (animador clave en Evangelion), la fluidez de movimiento y el diseño de los entornos virtuales es impecable (se dice que la serie tardó una década en producirse).

   En resumen, Dennou Coil es una joya oculta que merece un lugar en cualquier lista de mejores animes de ciencia ficción. Su enfoque en la “realidad virtual cotidiana” la hace sentir más relevante hoy que el día de su estreno. Para quienes buscan una historia inteligente, con personajes entrañables y un trasfondo técnico bien fundamentado, esta serie es para ustedes. 


domingo, 15 de marzo de 2026

Penguin Highway

 


Regresamos en este espacio a la breve pero interesante obra de Hiroyasu Ishida, joven animador y director de dos películas y varios cortometrajes que merece la atención del espectador. En una entrega pasada comentábamos su segundo largometraje, Hogar a la deriva, cinta con personajes llenos de vida y movilidad que dotan de fuerza a la cinta y ayudan a quien disfruta a que mantenga la atención constante. Pues bien, en esta ocasión regresamos con su primera película, misma que ha sido hasta ahora mucho más querida y celebrada.

   Aoyama es un niño de cuarto grado con una mente científica brillante y una autoconfianza envidiable. Su vida cambia cuando, de la noche a la mañana, una colonia de pingüinos aparece en su ciudad natal, lejos de cualquier océano. Decidido a resolver el enigma, mismo al que llama  “Plan de Investigación de Pingüinos”, Aoyama descubre que el fenómeno, aparentemente sobrenatural, está extrañamente ligado a una joven dentista de la que está enamorado.

   Basada en la novela de Tomohiko Morimi, autor de The Night is Short, Walk on Girl, la cinta destaca por varios puntos relevantes. En primera instancia, la animación es vibrante, dado que Studio Colorido logra una paleta de colores brillantes que captura la sensación del verano eterno. A diferencia de otros animes, aquí la ciencia no es aburrida. Se siente como una aventura donde la metodología científica es la brújula. Por potra parte, aunque parece una historia infantil, trata temas complejos como el crecimiento, la pérdida y lo desconocido.

   Pero en realidad estamos frente a una obra de ciencia ficción bastante bien llevada. Conforme el protagonista avanza en su investigación va descartando los elementos aparentemente sobrenaturales para transportarnos a un asunto especulativo: la presencia de un fenómeno espacio-temporal que provoca toda clase de fenómenos insólitos y, de no atenderse a tiempo, puede causar un desastre en su ciudad. Los agentes científicos, pese a sus estudios, mantienen desventaja frente a Aoyama y sus amigos, y estos últimos deberán armarse de valor para salvar el día.

   Para quienes buscan una trama más lineal y explicaciones masticadas, quizás se sientan un poco perdidos hacia el final. Y es que la cinta abraza a su vez el realismo mágico llevando al espectador frente a lo desconocido. De igual manera, algunos puntos de la trama quedan abiertos a la interpretación, lo cual es parte de su encanto, pero puede resultar un poco frustrante para quienes prefieren finales cerrados.

   En definitiva, Penguin Highway es una experiencia animada y cinematográfica refrescante. Es un recordatorio de cómo se siente ver el mundo por primera vez: con curiosidad, un poco de miedo y muchas ganas de aprender. Es, sin duda, una de las películas de anime más originales de los últimos tiempos. Resulta ser una película ideal para ver en familia, aunque los adultos encontrarán otras capas de sumo interés.

 


miércoles, 25 de febrero de 2026

Hogar a la deriva

 


Hogar a la deriva (Drifting Home) no es la típica aventura de supervivencia. Es una metáfora vibrante sobre el duelo, la nostalgia y la dificultad de dejar ir el pasado. La premisa es sumamente surrealista y curiosa: un grupo de niños queda atrapado en un antiguo complejo de viviendas que, de repente, comienza a flotar a la deriva en un océano infinito.

   Para entender esta película, hay que hablar de su director, Hiroyasu Ishida. Si aún no lo tienen en el radar, es momento de descubrirlo. Ishida es la joya de la corona de Studio Colorido y representa una de las voces más frescas de la animación japonesa actual.

   El director tiene una capacidad única para transformar entornos cotidianos y urbanos en fantasía desbordante. Ya lo demostró con su película Penguin Highway, pero en Hogar a la Deriva eleva su estilo. A diferencia de directores que dependen excesivamente del diálogo, Ishida confía en el movimiento. Su dirección se siente cinética: uno como espectador puede sentir el vértigo de los niños saltando entre edificios y la humedad del mar que los rodea. Incluso muchos ven en él una sensibilidad similar a la de los grandes maestros de la animación japonesa (como Miyazaki o Shinkai), pero con un enfoque más infantil y juvenil, directo y técnicamente arriesgado.

   Con respecto a la película que ahora comentamos, Studio Colorido utiliza una paleta de colores brillantes que contrasta con la melancolía del edificio en ruinas. La física del agua y la iluminación son, sencillamente, de otro nivel. Aunque los protagonistas son niños, los temas que la historia trata son adultos. El film explora cómo los objetos y los lugares guardan recuerdos, y lo doloroso que es ver cómo esos hogares desaparecen bajo el peso del progreso. Asimismo, pese a la apariencia “suave”, hay momentos de peligro real que mantienen el pulso acelerado. La lucha por la supervivencia se siente genuina.

    Pero el ritmo puede sentirse por momentos lento especialmente en el segundo acto, ya que la cinta se toma su tiempo para explorar los traumas internos de cada niño. Sin embargo, el clímax visual y emocional compensa cualquier bache en la velocidad. Al mismo tiempo, el guion por momentos no se encuentra del todo redondeado y pulido, aspecto que lleva a situaciones en donde incluso no hay presentación de personajes y solo vemos aparecer a algunos de ellos sin mayor explicación.

   En definitiva, Hogar a la Deriva es una experiencia sensorial. Es una carta de amor a la infancia y un recordatorio de que el hogar no es el edificio, sino las personas con las que se comparten los viajes. Hiroyasu Ishida se confirma aquí no solo como un director prometedor, sino como una figura esencial que está definiendo la estética del anime de esta década. No está de más explorar su anterior película, Penguin Highway, cinta mucho más aclamada que da a conocer al director al gran público. No está de más señalar que el director cuenta con varios cortometrajes que ya dejan ver su estilo y que se recomiendan ampliamente:

Fumiko’s Confession

Paulette’s Chair

Rain Town

Sonny Boy & Dewdrop Girl

Fastening Days (tres cortometrajes)

 

domingo, 8 de febrero de 2026

Lazarus

 


Si mezclamos la elegancia rítmica de Cowboy Bebop, la crudeza de John Wick y una banda sonora de jazz experimental, el resultado es Lazarus. Producido por el estudio MAPPA y Sola Entertainment, este anime no solo prometía ser el evento del año, sino que ha redefinido lo que esperamos de la animación de ciencia ficción contemporánea.

   La historia nos sitúa en el año 2052. La humanidad vive en una utopía gracias a Hapna, una droga milagrosa creada por el Dr. Skinner que elimina el dolor y la enfermedad. ¿El problema? Skinner desaparece y regresa tres años después con un anuncio aterrador: Hapna tiene un efecto secundario retardado. Todos los que lo consumieron morirán en exactamente 30 días. Para encontrar a Skinner y una posible cura, se forma un equipo especial de cinco agentes llamado Lazarus.

   Lo primero que salta a la vista es la dirección de arte. Shinichiro Watanabe abandona la melancolía del espacio para sumergirnos en un mundo tecnológico vibrante pero opresivo. Del mismo modo, las coreografías son de infarto: Gracias a la colaboración de Chad Stahelski, las escenas de combate se sientes tácticas y pesadas. No es magia, sino combate cuerpo a cuerpo y balística pura llevada al límite por la animación de MAPPA.

   Por otra parte, la banda sonora es espectacular (como en todas las obras del director). La música no es un acompañamiento, sino un personaje. Con la participación de gigantes del jazz y la electrónica (como Kamasi Washington y Floating Points), cada persecución se siente como un videoclip de alta gama. Asimismo, fiel a su estilo, Watanabe nos presenta a los miembros del grupo Lazarus a través de sus traumas y pasados, conectando las piezas de un rompecabezas global.

   Aunque  hay que señalar que no es una serie perfecta y presenta varios problemas que no la ponen en lo alto de la carrera de su director. Por una parte, el poder del guion siempre salva a los personajes de los apuros más extraños al grado de permitir que éstos salten de edificios con la esperanza de que se encuentren algo que los reciba en la caída y puedan continuar una persecución. Al mismo tiempo, la serie presenta algunos errores de continuidad y guion que desinflan un ejercicio estilístico por demás interesante. Si bien es una serie de anime por encima de la media, Lazarus queda un poco lejos de las grandes obras del director como Cowboy Bebop o Samurai Champloo.

   En definitiva, Lazarus es una carta de amor al thriller conspiranoico. Aunque el ritmo puede sentirse acelerado en los episodios centrales debido a la urgencia de la trama de los 30 días, la ejecución técnica compensa cualquier bache narrativo. Para quienes buscan una serie madura, visualmente impecable y con una trama que nos mantenga al borde del asiento, Lazarus es de visualización obligatoria. No es solo anime: es buen cine de acción fragmentado en episodios.

 


domingo, 25 de enero de 2026

Bokurano

 


Es común recordar la serie Evangelion como una historia deprimente, aunque existen otras producciones no tan conocidas pero igualmente inquietantes. Bokurano (Nuestro), basada en el manga de Mohiro Kitoh, es una de las deconstrucciones más brutales y honestas del género de robots gigantes. No se trata de héroes salvando el día, sino de la fragilidad humana ante un sistema cósmico indiferente.

   La historia comienza con 15 niños (8 niños y 7 niñas) que disfrutan de un campamento de verano. Explorando una cueva, encuentran a un hombre misterioso llamado Kokopelli, quien los invita a participar en un “juego” donde deben pilotar un robot gigante para defender la Tierra de invasores. Lo que parece el inicio de una aventura clásica se convierte rápidamente en una pesadilla. Los niños descubren la terrible regla del Zearth (su robot): la fuente de energía del mecha es la propia vida del piloto. Cada vez que ganan una batalla, el niño que lo pilotó muere.

   A diferencia de otros animes de acción, Bokurano dedica casi todo su tiempo a los episodios individuales de cada niño antes de su batalla final. Es un estudio de personajes muy curioso que responde a una pregunta incómoda: ¿Qué harías si supieras que vas a morir en 24 horas y que tu sacrificio es lo único que mantiene vivo al planeta? La diversidad de perspectivas está puesta sobre la mesa: Vemos desde un niño altruista hasta uno que guarda un profundo rencor contra la sociedad. Asimismo, a medida que avanza la trama, la serie no teme tocar temas como el abuso, la corrupción política y la apatía de los adultos. El “juego” en el que están involucrados los niños revela capas de horror existencial que van mucho más allá de otras series mechas.

   Las batallas entre robots gigantes, todos ellos con formas muy diferentes entre sí, resultan interesantes dado que ocultan cosas oscuras y fascinantes: existe una guerra entre planetas Tierra de distintos universos paralelos, algo así como una sobrevivencia del más fuerte impuesta por una familia adinerada hace mucho tiempo. Si un robot pierde, su universo es destruido al instante. Todos los esfuerzos por cambiar esas circunstancias se vuelven fallidos y no queda más que depositar la esperanza en los niños pilotos. Así, la Tierra de los protagonistas es solo una más entre millones que han existido y han desaparecido en esa guerra eterna, por lo que ganar todas las batallas significa la sobrevivencia de la humanidad en el universo que la serie nos cuenta.

   Es importante mencionar que el anime, producido por el estudio Gonzo, tomó un rumbo diferente al manga original debido a que el director, Hiroyuki Morita, encontró la obra original demasiado perturbadora. Del mismo modo, la animación es funcional, pero algo envejecida (2007). El diseño de Zearth, un robot que mide más de medio kilómetro de altura, es intencionalmente tosco y alienígena, lo que refuerza la incomodidad. En cuanto a la banda sonora, la joya de la corona de el opening Uninstall de Chiaki Ishikawa. Se trata, sin duda, de uno de los mejores temas de la historia del anime y encapsula perfectamente la melancolía de la obra.

   En definitiva, Bokurano no es una serie fácil de digerir. Es lenta, dolorosa y visualmente sobria. Sin embargo, es una pieza imprescindible para los amantes del anime psicológico dado que nos dejará pensando mucho después de que terminen los créditos. Es una experiencia emocionalmente agotadora pero profundamente necesaria para entender la evolución del género mecha.

 

 


domingo, 11 de enero de 2026

Rainbow

 


Regresamos de vacaciones para seguir disfrutando de anime poco conocido e infravalorado. Para esta ocasión aparece a la vista una serie histórica que maneja muy buen el drama y si bien no es perfecta, sí consigue que el espectador no despegue la mirada durante su primera parte. Para quienes estén buscando historias que no teman descender a los abismos de la crueldad humana para luego mostrar una luz de esperanza inquebrantable, Rainbow es nuestra próxima parada obligatoria.

   Ambientada en 1955, diez años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, la historia nos sitúa en el reformatorio especial Shonan. Allí, seis jóvenes delincuentes -cada uno con un pasado marcado por la tragedia- comparten una celda donde el abuso de los guardias y la corrupción médica son el pan de cada día. Sin embargo, su destino cambia al conocer a Rokurouta Sakuragi, un joven mayor que se convierte en su mentor y les enseña que, incluso en el infierno, la lealtad y los sueños son las únicas monedas que valen la pena conservar.

   Madhouse, la casa productora, no escatima en mostrar la brutalidad del sistema penitenciario y las secuelas de la guerra. Sin tapujos muestra un anime maduro que trata temas como el abuso, la corrupción y la pobreza extrema con una sensibilidad sorprendente. No obstante,  el núcleo de la serie no es el dolor, sino el vínculo entre los siete protagonistas. La evolución de desconocidos a “hermanos de sangre” está escrita con una maestría que nos hará celebrar cada pequeño triunfo y llorar cada pérdida.

   Con una paleta de colores sombría que resalta los momentos de luz (arcoíris), el estilo artístico de los años 50 está perfectamente capturado: se trata de una visión realista del Japón que lleva un rato en el periodo de posguerra. La dirección aprovecha las sombras para intensificar la atmósfera de opresión.

   La serie en sí no es perfecta y está delimitada en dos arcos. El primero de ellos, el más emotivo, se centra en la camaradería y el apoyo que se dan los protagonistas durante todo el tiempo que se encuentran presos. Mientras tanto, el segundo arco cambia la historia de golpe para contar cómo le fue a los chicos una vez que han cumplido sus condenas. Si bien el periodo de posguerra se refleja en las dificultades para encontrar trabajo y las tragedias personales, con el tiempo cada quien encuentra su propio lugar en una sociedad que se recupera de la devastación. Pero justo este arco desinfla un tanto la historia original, por lo que por momentos parece que pudiera haberse omitido por completo para mantener la fuerza de la historia principal.

   En definitiva, no es un anime fácil de ver ni muchos menos; requiere fortaleza emocional por parte del espectador. Pero si se acepta el reto, la recompensa consiste en disfrutar una de las historias más inspiradoras y realistas que la industria del anime ha producido. Se trata de una lección sobre cómo encontrar el “arcoíris” tras la tormenta más oscura. Si bien su segundo arco puede desencantar a los espectadores, el desarrollo de personajes, la banda sonora y su cruda historia principal valen la pena el esfuerzo.


domingo, 7 de diciembre de 2025

Napping Princess

 


En esta ocasión en el blog retomamos a un director clásico del Anime: Kenji Kamiyama. Se trata de un director con una visión comercial y un toque autoral que tuvo, a mi parecer, su momento de gloria en la década de los años 2000 con series como Ghost in the Shell: Stand Alone Complex y Moribito, guardián del espíritu sagrado. Higashi no Eden es una de sus series con temática económica y thriller más queridas, pero de ahí en fuera, las últimas series y películas, muchas de éstas realizadas completamente en 3D y CGI, dejan mucho que desear.

   Quizás el problema actual de este director es haberse juntado con otro director, Shinji Aramaki, creador de toda clase de películas en CGI sumamente vistosas pero un tanto huecas en sus historias. Así, el director que ahora comentamos ha ofrecido trabajos decepcionantes como Ghost In the Shell: SAC 2045 y Blade Runner: Black Lotus, mismas que ni de cerca se encuentran entre las grandes ideas y producciones de Kamiyama. De este modo, para la película que ahora comentamos, las cosas siguen sin mejorar al grado de que esta cinta pasará rápidamente al olvido.

   Napping Princess se presenta como una ambiciosa mezcla de fantasía con toques steampunk, drama familiar y crítica industrial. Sin embargo, tras la deslumbrante fachada visual, la película lucha por mantener los pies sobre la tierra.

   La historia sigue a Kokone, una estudiante de secundaria que, en vísperas de las Olimpiadas de Tokio 2020, pasa gran parte de su tiempo durmiendo. Sus sueños la transportan a Hertland, un reino mágico y tecnológico donde la vida gira en torno a la fabricación de automóviles y donde ella, al parecer, es una princesa con una tableta mágica capaz de dar vida a las máquinas. La línea entre su fantasía y la detención real de su padre por un supuesto robo de software comienza a borrarse peligrosamente.

   Bajo el sello del estudio Signal.MD, la dirección artística es impecable. Los desafíos de los colosos mecánicos en Hertland y la integración de la tecnología en un entorno citadino muy saturado están ejecutados con una fluidez envidiable. Kamiyama demuestra que sigue teniendo un ojo privilegiado para elementos de ciencia ficción y fantasía social, planteando temas vigentes como la transición hacia los vehículos autónomos y el peso de la herencia industrial en Japón.

   Pero a pesar de sus bondades técnicas, Napping Princess sufre de una crisis de identidad narrativa. Por ejemplo, la película intenta ser un cuento de hadas infantil con elementos de tecno-fantasía, un thriller de espionaje corporativo y un drama de reconciliación familiar al mismo tiempo. Al intentar abarcar todo, el impacto emocional se diluye. Por otra parte, si bien el concepto de mundos paralelos puede resultar atractivo, las reglas de cómo el sueño afecta la realidad son vagas: nunca queda claro si son dos historias que se cruzan o si alguna realmente influye en la otra. En el clímax, la película exige una suspensión de la incredulidad tan alta que el espectador puede desconectarse de la tensión real que viven los personajes.

   Los villanos corporativos rozan la caricatura, careciendo de la profundidad que Kamiyama suele otorgar a sus oponentes en obras previas. Con esto en mente, el gran problema de la cinta es su guión y la resolución de los conflictos al provocar que nunca se entiendan del todo muchos de los intereses de los personajes y que la resolución de las sub tramas sea más que un sinsentido.

   En definitiva, Napping Princess (Hirune Hime) una obra visualmente estimulante que ofrece un agradable viaje, pero que se queda muy corta al compararla con los grandes exponentes del género. Es una película ideal para quienes buscan animación de alta calidad y una historia ligera, pero aquellos que esperen la densidad filosófica habitual de Kenji Kamiyama se encontrarán con un relato que, irónicamente, se siente algo somnoliento en su ejecución final. Tristemente, esta cinta sigue confirmando el declive actual de su director.            


sábado, 22 de noviembre de 2025

Tatsuki Fujimoto 17-26

 


Hace poco en este blog comentábamos que los cortometrajes de anime permiten que los creadores se luzcan con numerosos proyectos frescos y repletos de propuestas. De hecho, muchos animadores independientes suben sus creaciones a plataformas como Youtube para dar a conocer su trabajo o para integrarlo a su portafolio creativo, todo ello con el objetivo de encontrar productoras interesadas en su talento.

   Pero recientemente ha aparecido una nueva antología de cortometrajes de la mano de diferentes animadores, directores y estudios de animación. Tatsuki Fujimoto 17-26 es una adaptación de los dos volúmenes de one-shots escritos e ilustrados por el famoso mangaka Tatsuki Fujimoto (Chainsaw man, Look back).

   Si bien los cortometrajes tienen un enfoque más comercial y no tanto de ejercicio de estilo, las ideas del famoso mangaka se potencian acentuando su talento y fama. Historias conmovedoras y familiares en contextos de terror o ciencia ficción con tramas atractivas pero muy disparatadas transportan al espectador a la mente de un creador digno de atención.

   Lo más extraño de todo es la poca difusión que se le ha hecho a esta antología. Yo la descubrí en Prime Video luego de que el algoritmo me la recomendara. No obstante, fuera de la plataforma no ha habido mucha difusión y apenas unos cuantos Youtubers comienzan a comentarla. Por lo mismo, es una producción fantásticamente bien animada que no se pueden perder los fans tanto del anime como de Tatsuki Fujimoto.


domingo, 16 de noviembre de 2025

Japan Animator Expo

 


Las antologías con cortometrajes de anime son sumamente curiosas y muestran lo mejor de las ideas y los trazos de los animadores. Dado que no se trata de una franquicia que involucra millones de yenes, estas colecciones ofrecen completa libertad creativa a sus artistas para que se luzcan con propuestas animadas cortas, innovadoras y por demás frescas. Hay clásicos que me vienen a la mente como Ani*Kuri15 o Genius Party. Hay muchas otras que expanden universos de franquicias conocidas como Animatrix o Halo Legends, sin dejar de mencionar a la reciente Star Wars Visions.

   Para la antología que ahora comentamos, ésta se presentó como una ONA cuya producción estuvo a cargo de Hideaki Anno a través de Studio Khara y Dwango, todo ello para ofrecer la posibilidad de que diferentes animadores pudieran expresar su arte de manera libre a través de propuestas y estilos diferentes. El proyecto se transmitió entre 2014 y 2015 a través de la plataforma Niconico, una web que permite compartir toda clase de materiales audiovisuales en Japón.

   A día de hoy los cortometrajes se encuentran en Youtube y pueden ser disfrutados por cualquier persona, aunque muchos de ellos no están subtitulados o si lo están el inglés es el único idioma disponible. No obstante, es posible disfrutarlos ya que en muchos cortos no hay diálogos.

   Por último, el logo del proyecto fue diseñado por Hayao Miyazaki, gran amigo y mentor de Hideaki Anno, dándole un empujón y a la vez apadrinando el proyecto. Sin más preámbulo, la mayoría de cortometrajes pueden disfrutarse aquí.


lunes, 3 de noviembre de 2025

Make My Day

 


En el saturado panorama de ciencia ficción ubicado en diferentes plataformas, resulta interesante encontrar propuestas dentro del anime o de la animación japonesa en general que realmente valgan la pena. Algunas de ellas resultan por demás atractivas, aunque no siempre terminan de cuajar. Para el caso que nos ocupa, Make My Day de Netflix ha intentado trazar su propio camino pero, por desgracia, su premisa es un tanto fría como el propio planeta en el que se desarrolla.

   Ambientada en la colonia minera de Coldfoot, un gélido mundo plagado de recursos minerales muy valiosos, se desarrolla la trama con sorpresivos y misteriosos horrores desconocidos que, por desgracia, los protagonistas irán descubriendo en su viaja a aquel mundo. Así, la serie nos presenta a un grupo de colonos y prisioneros que tendrán que lidiar con los verdaderos habitantes de ese planeta para poder sobrevivir.

   La historia nos presenta a Jim, un joven encargado de supervisar a los prisioneros en las peligrosas misiones de recolección. Su rutina se rompe cuando una muestras mineral extraída del subsuelo desata una amenaza alienígena letal: unas criaturas que responden al calor corporal y cuya apariencia evoca el terror más clásico del género. Lo que comienza como una operación minera se transforma rápidamente en una masacre claustrofóbica.

   Desde el punto de vista visual, la serie está hecha totalmente en CGI y se aleja de los diseños clásicos del anime, buscando su propia propuesta. Lo que mejor se ve trasladado a la pantalla es el diseño de los mechas que, aunque algo genérico, resulta funcional. El diseño de los aliens, una especie de tardígrados gigantes que se convierten en monstruos que cazan humanos de forma encarnizada, también funciona bien en este ambiente 3D. Del mismo modo, el planeta Coldfoot es un personaje en sí mismo bien delineado, con sus cavernas heladas y sus instalaciones industriales oxidadas, mismas que exudan una atmósfera opresiva y desesperanzadora.

   La narrativa es quizás el punto más flojo de la serie. Los 8 episodios de corta duración mantienen un ritmo frenético, lo cual es ideal para el género de supervivencia, pero se sacrifica el desarrollo de los personajes. Jim, a pesar de ser el ancla emocional, carece de complejidad necesaria para adentrarnos de lleno en sus reacciones. Asimismo, los personajes secundarios son en gran medida arquetípicos (el soldado rudo, el líder misterioso, la científica cínica), y están diseñados para cumplir una función que, en la mayoría de los casos, no está del todo justificada: lo que más se busca es verlos morir de la forma más cruel posible.

   Uno de los grandes problemas del anime es la animación en 3D de los personajes. Ésta se presenta tosca y deslavada, como de animación en computadora de principios de los años 2000, aspecto que resta credibilidad a los protagonistas y provoca el rechazo del televidente. Al no poder conectar del todo con ellos, el espectador puede terminar alejándose de esta serie.

   En definitiva, Make My Day es una serie de acción y supervivencia entretenida pese a sus descalabros. Sus combinación de ciencia ficción y terror ofrece buen entretenimiento pese a sus problemas de guion y animación. Para quienes buscan una historia que les recuerde a clásicos como la película de Alien o el videojuego Dead Space, todo ello con su pizca de acción mecha, esta serie puede resultar entretenida para pasar el rato en un breve maratón. Si bien no reinventa el género y su desenlace puede parecer un tanto forzado, su diseño de producción y su atmósfera de terror son los suficientemente fuertes para darle una oportunidad.


domingo, 19 de octubre de 2025

Excepción

 


Netflix sigue apostando fuerte por el anime, pero no solo aquel con calidad 2D: las series hechas por completo con CGI siguen produciéndose, aunque esto no sea del agrado de todos los fanáticos. Muchas veces, en lugar de mejorar la fluidez de la obra, este tipo de animación la entorpece y ofrece personajes que parecen sin vida. Para el caso que ahora comentamos, la serie Excepción ofrece una historia por demás atractiva y singular, todo ello pese a que el CGI no funciona del todo.

   Esta producción, adentrada en los géneros de la ciencia ficción y el terror espacial, llamó la atención desde su anuncio no solo por su formato CGI, sino por el peso de sus creadores: una historia original de Otsuichi (Hirotaka Adachi), diseño de personajes del legendario Yoshitaka Amano (Final Fantasy, Vampire Hunter D) y una banda sonora del icónico Ryuichi Sakamoto.

   Ambientada en un futuro muy lejano, la humanidad se ha visto obligada a abandonar la Tierra, mientras que un equipo de clones es enviado a un planeta distante con la misión de terraformarlo. Los miembros de la tripulación son creados mediante una avanzada impresora biológica 3D (el re-impresor), pero un fallo en el proceso provoca que Lewis, uno de los tripulantes, quede con una terrible deformidad. Este suceso desata una espiral de terror y sospecha dentro de la nave, aludiendo a la clásica premisa de “hay un traidor entre nosotros”, pero llevándola a un plano más existencial.

   La narrativa de Excepción es su punto fuerte. Se trata de una meditación profunda sobre qué significa ser humano en un universo donde la vida puede ser impresa, replicada o incluso borrada con un solo comando. La serie se enfoca en el drama psicológico y la filosofía, más que en la acción constante, lo que sin duda dejará satisfechos a los amantes de la ciencia ficción más introspectiva.

   La combinación de géneros resulta muy bien llevada. Si bien al principio estamos frente a una serie sci-fi en la que los elementos de terror sobresalen cuando un monstruo persigue a los personajes dentro de la nave, en breve la historia va cambiando de registro al jugar con el misterio, el tono detectivesco y las conspiraciones, entre otros elementos. Así, la trama consigue mantener al espectador con una línea argumental que nunca aburre ni se detiene.

   El formato de anime CGI siempre es divisivo, y en Excepción lo es aún más. La animación en general es fluida y los fondos son espectaculares, capturando la inmensidad y el frío vacío del espacio. Sin embargo, su gran problema es el diseño de personajes de Amano, conocido por su estilo etéreo y elegante, se traduce en modelos en 3D con movimientos que, a veces, se sienten rígidos y artificiales. La animación de los personajes resulta a su vez pobre y deslavada, restando mérito a la gran historia que nos están contando.

   La banda sonora compuesta por Ryuichi Sakamoto es, sencillamente, fantástica. Su música no es un mero acompañamiento, sino una parte fundamental de la atmósfera de la serie. Las composiciones son melancólicas, etéreas y tensas, acentuando la sensación de aislamiento y la carga filosófica de la trama. Para muchos, solo la partitura musical ya justifica el visionado.

   En definitiva, Excepción es una serie que pide paciencia, especialmente para acostumbrarse a su estilo visual. No es un anime al uso de acción vigorosa, sino una pieza de ciencia ficción cerebral que se toma su tiempo para explorar la psique de sus personajes clonados y el dilema moral de la vida artificial. Para quienes buscan buenas reflexiones, una atmósfera única de terror y sci-fi, así como una gran banda sonora, esta serie es para ustedes. Como una historia corta y ambiciosa, pese a su imperfecta ejecución visual, resulta profunda y satisfactoria en su narrativa y su música. Sumamente recomendable para quienes buscan algo diferente en el catálogo de Netflix.


domingo, 5 de octubre de 2025

Ōyukiumi no Kaina


En esta ocasión terminamos con la reseña del último anime basada en la obra del mangaka Tsutomu Nihei, quien se ha especializado en contar sofisticadas historias de ciencia ficción ubicadas en mundos y futuros muy lejanos. Ya comentábamos en reseñas pasadas obras como BLAME! y Sidonia No Kishi, por lo que en esta ocasión regresamos a los mundos alienígenas lejanos de la mano del CGI de Polygon Pictures, aunque debemos decir que esta última adaptación no consigue despegar del todo.

   Ōyukiumi no Kaina (Kaina of the Great Snow Sea) es una serie de anime sci-fi que destaca por su spectacular diseño de otro mundo y una curiosa trama. La historia arranca cuando Kaina, el joven del Velo Celestial, rescata a Ririha, la princesa de Atland, quien ha ascendido en busca del Sabio del Velo para salvar a su pueblo. El encuentro entre ambos personajes es el catalizador para una aventura épica que los obliga a descender al Mar de Nieve.

   El anime se desarrolla como un clásico viaje de fantasía y ciencia ficción, donde la pareja protagonista debe navegar entre conflictos políticos, descubrir la verdad detrás del Gran Mar Nevado y la función real de unas gigantescas estructuras conocidas como los Árboles Orbitales. La narrativa, apurada por momentos en sus 11 episodios, mantiene buen ritmo, centrándose en temas de ecología, guerra y la esperanza de un mejor futuro.

  El mayor atractivo del anime es su escenario alienígena. En aquel mundo lejano, todo ha sido casi completamente engullido por el Gran Mar Nevado: una vasta extensión de nieve que hace que la superficie sea inhabitable. La poca civilización que hay todavía se aferra a la subsistencia. Uno de los atractivos justo es el Velo Celestial, una membrana que conecta las copas de los gigantescos Árboles Orbitales, donde vive el protagonista Kaina. Su aldea, aislada y creyente de ser la última, subsiste cazando insectos gigantes. Del mismo modo, el Mar de Nieve resulta curioso y atractivo ya que ocupa toda la superficie de aquel mundo. Las naciones que habitan ahí, como Atland y el belicoso imperio de Valghan, sobreviven en las raíces de estos mismos árboles luchando por el escaso suministro de agua y recursos. El contraste visual entre el blanco puro del Velo y la desesperación de la superficie, todo ello enmarcado por la imponente presencia de los mencionados árboles, convierte a esta producción en una atractiva fiesta visual a pesar de las habituales críticas al CGI de Polygon Pictures.

   Si bien todo parece atractivo, la historia en general es irregular y no logra sostener del todo la trama propuesta. El enfrentamiento entre dos territorios debería ofrecer numerosas escenas de acción y tensión al espectador, pero esto no solo no se logra, sino que la historia decae por completo. Si bien el anime termina de una manera regular, la historia prosigue en una película en la que se resuelven todos los misterios de aquel mundo alienígena de una forma, por desgracia, un tanto atropellada y sin mayor emoción.

   Para los fanáticos del trabajo de Tsutomu Nihei, éstos reconocerán de inmediato la impronta del autor en el diseño de los entornos, las tecnologías avanzadas y el sentimiento de inmensidad del universo. Aunque la historia carece del tono de terror característico de otras obras del autor, ésta mantiene una atmósfera un tanto sombría y misteriosa que busca enganchar al espectador.

   En definitiva, Ōyukiumi no Kaina es una serie que vale la pena ver, especialmente para quienes disfruten de las historias de aventura y drama con un fuerte componente de ciencia ficción y mundos alienígenas. Si bien va decayendo y su película conclusiva no ayuda mucho a elevar la trama, resulta interesante para explorar la mente y las historias propuesta por Tsutomu Nihei.


 

martes, 23 de septiembre de 2025

Moonrise

 


El día de hoy me gustaría hablar de una serie que ha generado un pequeño murmullo en la comunidad, pero que, sorprendentemente, no ha recibido la atención que merece. Hablamos de Moonrise, la reciente producción de Wit Studio que se estrenó hace algunos meses y que, para muchos, ha pasado completamente desapercibida.

   Estamos ante una serie con gran producción, genial animación y buena historia, pero prácticamente no fue promocionada por Netflix en el periodo de su estreno. Es un misterio que ha dejado a muchos rascándose la cabeza. La famosa plataforma es conocida por sus campañas de marketing masivas, especialmente por sus producciones originales. Series como Arcane, Cyberpunk: Edgerunners o Scott Pilgrim Takes Off tuvieron una promoción que pudimos ver en todas partes: tráilers, redes sociales, anuncios en la propia plataforma… Pero con Moonrise el silencio ha sido casi total.

   Las teorías son varias. Algunos sugieren que Netflix podría haber decidido enfocarse en otras producciones más grandes o de géneros más populares. También existe la posibilidad de que hayan tenido problemas de presupuesto para el marketing o que, simplemente, no tuvieran mucha confianza en el éxito comercial de la serie a pesar de la calidad que la producción tiene. Incluso se ha dicho que pudo haber habido diferencias entre la plataforma y Wit Studio, el estudio que produjo la serie, por lo que Netflix pudo haberla estrenado sin promoción solo para cumplir con los contratos. Sea cual sea que haya sido el problema, el director en su momento pidió ayuda para dar a conocer la serie entre los fanáticos del anime y que ésta no muriera en el olvido, aspecto que ha llevado a las recomendaciones del boca a boca.

   Ambientada en un futuro cercano donde la colonización de la Luna es una realidad, la historia nos sumerge en un conflicto entre la Tierra y su satélite natural. Un grupo de soldados de élite de la Tierra es enviado en una misión a la Luna para detener a un líder independentista que amenaza la paz. La trama se desarrolla con un ritmo emocionante y trepidante, combinando acción, ciencia ficción y dilemas morales que buscan mantenernos pegados a la pantalla.

   Creada por Tow Ubukata, uno de los mejores guionistas del anime actual, la serie toma prestada una premisa muy antigua: la colonización de la Luna por parte de la humanidad y luego la búsqueda de independencia de ésta frente a la Tierra. A partir de ahí, el espectador disfrutará de acción sumamente entretenida, una trama que advierte de los riesgos del control total de la IA, así como de personajes moralmente ambiguos que cambiarán de bando en busca de un futuro mejor. En esta línea, estamos ante una historia de acción y ciencia ficción muy bien llevada cuya animación sobresale por su gran calidad para transportarnos a un futuro en la Luna.

   Pero también estamos ante una moderna space opera en la que las batallas espaciales son fluidas y visualmente impactantes, sin dejar de mencionar el agradable diseño de personales. Además, el guión inspirado en la trama de Tow Ubukata es sólido y por momentos complejo ofreciendo personajes desarrollados que nos harán conectar con sus luchas y motivaciones.

   En conclusión, Moonrise es una joya oculta de Netflix que, si no fuera por el boca a boca, habría caído en el olvido. Quedan los lectores de este blog enterados para darle una oportunidad y descubrir por qué esta serie de ciencia ficción está empezando a ganar adeptos. Para los fanáticos de la acción, el drama y una historia bien contada, esta historia es parea ustedes.