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lunes, 3 de noviembre de 2025

Make My Day

 


En el saturado panorama de ciencia ficción ubicado en diferentes plataformas, resulta interesante encontrar propuestas dentro del anime o de la animación japonesa en general que realmente valgan la pena. Algunas de ellas resultan por demás atractivas, aunque no siempre terminan de cuajar. Para el caso que nos ocupa, Make My Day de Netflix ha intentado trazar su propio camino pero, por desgracia, su premisa es un tanto fría como el propio planeta en el que se desarrolla.

   Ambientada en la colonia minera de Coldfoot, un gélido mundo plagado de recursos minerales muy valiosos, se desarrolla la trama con sorpresivos y misteriosos horrores desconocidos que, por desgracia, los protagonistas irán descubriendo en su viaja a aquel mundo. Así, la serie nos presenta a un grupo de colonos y prisioneros que tendrán que lidiar con los verdaderos habitantes de ese planeta para poder sobrevivir.

   La historia nos presenta a Jim, un joven encargado de supervisar a los prisioneros en las peligrosas misiones de recolección. Su rutina se rompe cuando una muestras mineral extraída del subsuelo desata una amenaza alienígena letal: unas criaturas que responden al calor corporal y cuya apariencia evoca el terror más clásico del género. Lo que comienza como una operación minera se transforma rápidamente en una masacre claustrofóbica.

   Desde el punto de vista visual, la serie está hecha totalmente en CGI y se aleja de los diseños clásicos del anime, buscando su propia propuesta. Lo que mejor se ve trasladado a la pantalla es el diseño de los mechas que, aunque algo genérico, resulta funcional. El diseño de los aliens, una especie de tardígrados gigantes que se convierten en monstruos que cazan humanos de forma encarnizada, también funciona bien en este ambiente 3D. Del mismo modo, el planeta Coldfoot es un personaje en sí mismo bien delineado, con sus cavernas heladas y sus instalaciones industriales oxidadas, mismas que exudan una atmósfera opresiva y desesperanzadora.

   La narrativa es quizás el punto más flojo de la serie. Los 8 episodios de corta duración mantienen un ritmo frenético, lo cual es ideal para el género de supervivencia, pero se sacrifica el desarrollo de los personajes. Jim, a pesar de ser el ancla emocional, carece de complejidad necesaria para adentrarnos de lleno en sus reacciones. Asimismo, los personajes secundarios son en gran medida arquetípicos (el soldado rudo, el líder misterioso, la científica cínica), y están diseñados para cumplir una función que, en la mayoría de los casos, no está del todo justificada: lo que más se busca es verlos morir de la forma más cruel posible.

   Uno de los grandes problemas del anime es la animación en 3D de los personajes. Ésta se presenta tosca y deslavada, como de animación en computadora de principios de los años 2000, aspecto que resta credibilidad a los protagonistas y provoca el rechazo del televidente. Al no poder conectar del todo con ellos, el espectador puede terminar alejándose de esta serie.

   En definitiva, Make My Day es una serie de acción y supervivencia entretenida pese a sus descalabros. Sus combinación de ciencia ficción y terror ofrece buen entretenimiento pese a sus problemas de guion y animación. Para quienes buscan una historia que les recuerde a clásicos como la película de Alien o el videojuego Dead Space, todo ello con su pizca de acción mecha, esta serie puede resultar entretenida para pasar el rato en un breve maratón. Si bien no reinventa el género y su desenlace puede parecer un tanto forzado, su diseño de producción y su atmósfera de terror son los suficientemente fuertes para darle una oportunidad.


domingo, 31 de agosto de 2025

Blame!


En esta ocasión continuamos con las obras adaptadas al anime del mangaka Tsutomu Nihei, quien a mi parecer se sigue presentando como uno de los grandes autores de la ciencia ficción japonesa. Las historias de este autor no adentran en el espacio profundo, en mundos futuristas o en otros mundos con historias que si bien no siempre son obras maestras, sí consiguen mantener al lector y espectador en su asiento transportándolo a fascinantes mundos lejanos. Si bien la vez anterior ya comentábamos la serie Sidonia no Kishi, en esta ocasión toca el turno a otra de sus obras más interesantes: Blame! (2017).

   En el vasto y a veces abrumador catálogo de Netflix se esconde una pequeña joya cinematográfica que merece la pena ser descubierta. La película que ahora comentamos está dirigida por Hiroyuki Seshita y nos transporta a un futuro tan desolador como fascinante. Así, para quienes sean fanáticos de la ciencia ficción, el cyberpunk y las atmósferas opresivas, esta película no se la pueden perder. 

   La trama se desarrolla en La Ciudad, una mega tumba inmensa de estructuras interconectadas que se expande sin fin en todas direcciones. Los pocos humanos que quedan viven en las sombras acosados por los Constructores, robots automatizados que, tras perder su propósito original, eliminan cualquier forma de vida que no tenga los "genes de conexión a la red". El protagonista, Killy, un enigmático viajero con una poderosa "Pistola de Emisores de Gravedad", busca incansablemente a un humano con esos genes, quien será la clave para detener la expansión de La Ciudad y salvar lo que queda de la humanidad. 

   Uno de los puntos fuertes de la película es su estilo visual. Como en todas las adaptaciones de la obra de Tsutomi Nihei, la animación 3D, con frecuencia controversial en el mundo del anime, funciona muy bien para transportarnos a ese mundo futurista y cerrado. Aunque pueda chocar al principio, la dirección artística logra capturar la estética lúgubre, industrial y cavernosa del manga original. Cada rincón de La Ciudad se siente vasto, peligroso y lleno de una belleza extraña. Las escenas de acción son fluidas y brutales, con Killy desatando el poder de su arma contra hordas de robots creando un gran espectáculo visual.

   Blame! no es una película para todos. Su narrativa es minimalista y su diálogo muy breve por momentos. La historia también se cuenta a través de imágenes, el sonido y la atmósfera. Este enfoque, fiel al manga, sumerge al espectador en un mundo de desesperanza y supervivencia. La película genera una constante sensación de claustrofobia y opresión, con la música y el diseño de sonido trabajando en conjunto para crear una experiencia más que inmersiva. 

   Más allá de ser una buena adaptación, Blame! es una obra de ciencia ficción que destaca por su originalidad. No sigue las convenciones narrativas habituales, lo que la convierte en una propuesta refrescante. Para quienes disfruten el cyberpunk en obras como Akira o Ghost in the Shell, la estética y el tono de la película resultarán fascinantes. Es una cinta que busca hacernos pensar y nos dejará con ganas más el universo creado por Tsutomu Nihei.

   Un breve apunte que es necesario hacer es que existe una adaptación previa en formato ONA con episodios muy breves y casi sin diálogo. Esta pequeña producción busca transportar al espectador al mundo propuesto por el mencionado mangaka. No obstante, la gran brevedad de esta serie hace imposible contar una historia coherente y solo se queda como una promoción para leer el manga.

   En conclusión, si buscan una película de anime que los saque de lo convencional y les ofrezca una buena experiencia visual, esta cinta es para ustedes. Es una obra distópica fácil de encontrar en Netflix y que, pese a su corta duración, busca dejar una huella profunda y demuestra que el anime de ciencia ficción tiene aún mucho que ofrecer.