La comunidad del anime debe estar más que preparada, dado que hoy nos vamos a sumergir en aguas profundas y misteriosas. Para quienes sienten que los animes de los últimos están un poco estancados o llenos de los mismos tropos de siempre, es hora de que el público cambie la mirada y eche un vistazo hacia el gigante asiático vecino de Japón.
El día de hoy comenzamos una serie de entradas periódicas sobre el anime chino (donghua) con una de sus series más atractivas de sus últimos tiempos: Lord of Mysteries (Guimi Zhi Zhu), la adaptación animada de la colosal novela web de Cuttlefish That Loves Diving. Producida por el prestigioso estudio B.Cmay Pictures (los mismos detrás de The King’s Avatar), esta serie no es solo un estreno más; es el recordatorio definitivo de que el anime chino ha dejado de jugar en ligas menores.
Muchos ya están más que hartos de los clásicos isekai coloridos donde los protagonistas reciben poderes absurdos de una diosa generosa, por lo que esta serie le da la vuelta a todo. Aquí conocemos a Zhou Mingrui, un joven de nuestra época que despierta en el cuerpo de Klein Moretti, un estudiante de historia en un mundo alternativo con una marcada estética victoriana y steampunk.
Uno de los grandes atractivos es el giro oscuro: Klein acaba de “suicidarse” en extrañas circunstancias, y la bala que atravesó su cráneo no dejó rastro. A partir de ahí, se ve envuelto en una trama de sociedades secretas, deidades cósmicas sacadas directamente del horror de Lovecraft, y pociones que otorgan habilidades sobrenaturales llamadas como caminos de los “Beyonders”. Para sobrevivir, Klein decide crear su propia organización haciéndose pasar por un dios antiguo: El Loco (The Fool).
Si algo hace brillar a este anime es su construcción de mundo (worldbuilding). La trama es densa, compleja y requiere que prestemos atención a los detalles. No nos dan las respuestas masticadas: uno descubre las reglas de la magia y la corrupción mental al mismo tiempo que el protagonista. Asimismo, la atmósfera de la serie es atractiva. Desde un punto de vista visual, el trabajo de B.Cmay Pictures captura a la perfección la neblina, los engranajes y la constante sensación de peligro psicológico. La música y la dirección de arte nos sumergen por completo en este thriller sobrenatural.
Pero el donghua también se convierte en un reto para el espectador. Al adaptar una novela tan rica e intrincada, el ritmo de los primeros episodios a veces puede sentirse abrumador por la cantidad de nombres, secuencias de cartas del Tarot y mitología propia. Sin embargo, la recompensa cuando las piezas del rompecabezas encajan vale totalmente la pena (No está de más mencionar que la serie cuenta con una miniserie complementaria con breves episodios tipo academia inglesa en donde un profesor, también protagonista de la serie, nos explica la terminología y el universo de la historia).
Una vez que se disfruta la serie, una pregunta aparece al instante en la mente del espectador: ¿El Donghua está a la altura del anime e incluso lo está superando? Aquí el debate en los foros de discusión se pone interesante. Durante años, la animación china fue ignorada en Occidente debido a barreras de distribución y el abuso de la animación 3D de bajo presupuesto. Pero las cosas han cambado radicalmente. Con proyectos del calibre como el anime que ahora comentamos, la industria de la animación china se posiciona en varios rubros.
El primero de ellos apunta a mejores presupuestos y producción masiva. Respaldados por empresas colosales como Tencent y Bilibili, las producciones chinas actuales cuentan con inversiones que rivalizan (y a veces superan) a los estudios promedio en Japón. En segunda instancia, mientras que Japón a veces satura el mercado con subgéneros repetitivos, China está exportando historias de fantasía oscura y misterios psicológicos que se sienten completamente nuevos para el público occidental. Asimismo, las alianzas directas con plataformas como Crunchyroll están rompiendo la barrera del idioma, permitiendo lanzamientos simultáneos en todo el mundo.
Muchos analistas y fans del medio auguran que, si la animación japonesa no mejora las condiciones de sus trabajadores y flexibiliza sus comités de producción, el donghua podría dominar el mercado internacional en la próxima década. Lord of Mysteries es el ejemplo perfecto de ese cambio de paradigma: una obra con calidad cinematográfica capaz de competir con cualquier peso pesado de la industria nipona.
En definitiva, una gran obra animada y narrativa que no dejará indiferente a ningún fanático de la animación (ya sea japonesa o general). Si ustedes son fans del misterio, la magia oculta y las tramas psicológicas complejas, esta es una recomendación obligatoria. No dejen que el prejuicio de “es un anime chino” los deje fuera: se estarían perdiendo una de las historias mejor escritas de los últimos años.




