martes, 11 de agosto de 2026

Release that witch

 

De una vez podemos decir en el mundo occidental que estamos un tanto hartos de los isekais. Ya saben: esas series en donde un personaje común y corriente es transportado mágicamente a un mundo de fantasía en el que jugará un papel relevante. Este tipo de series hablan mucho del aburrimiento cotidiano de los japoneses, de ahí que se consuman con ahínco en Japón.

   ¿Pero qué pasaría si en vez de enviar a una persona común y corriente se enviara a un ingeniero moderno astuto e inteligente a un mundo de fantasía medieval plagado de magia, caballeros y… brujas perseguidas? Lejos de convertirse en el típico héroe espada en mano, Roland Wimbledon decide aplicar las leyes de la física, la química y la termodinámica para construir una revolución industrial en aquel mundo.

    Así pues, seamos todos bienvenidos a Release that Witch (Zhan Fang Ba, Nu Wu), una de las propuestas más refrescantes del formato donghua (animación china) que mezcla la fantasía oscura con la gestión de recursos e incluso la ciencia ficción ligera.

   La historia arranca cuando Chen Yan, un ingeniero mecánico de nuestro mundo, reencarna en el cuerpo de Roland Wimbledon, un príncipe cuarto de la monarquía del Reino de Graycastle que ha sido exiliado a una zona fronteriza y empobrecida llamada Border Town (Ciudad Fronteriza).

   En este mundo, las brujas no son agentes del mal, sino mujeres nacidas con habilidades genéticas anómalas que la Iglesia persigue implacablemente bajo la etiqueta de “herejes”. Para Roland, estas “brujas” no son monstruos: son la fuerza laboral definitiva y los catalizadores perfectos para la tecnología. ¿Alguien necesita energía prácticamente ilimitada? Una bruja puede generar fuego o vapor. ¿Alguien necesita estructuras precisas? Las habilidades de manipulación de la materia aceleran la metalurgia siglos enteros en cuestión de semanas.

   Hay varios aspectos a resaltar en esta breve serie (cuenta solo con 8 episodios). Roland no gana sus batallas a base de gritos de poder o power-ups injustificados. Su éxito depende de la planificación urbana, la creación de pólvora, la implementación de máquinas de vapor y la educación científica de su pueblo. Por otra parte, la narrativa aborda la discriminación, mostrando cómo la sociedad teme a lo que no comprende, mientras el protagonista construye un refugio seguro (“La Unión de Brujas”) donde la ciencia y la magia coexisten. Aunque también hay que señalar que es gracias a las brujas y su empatía con éstas que el protagonistas logrará salvarse en más de una ocasión.

   Y por supuesto, a diferencia de otros isekais estáticos, en Release that Witch uno siente el progreso real: pasamos de chozas de madera y lodo a fábricas humeantes, murallas fortificadas y un ejército equipado con rifles de chispa. En esta línea, la serie cuestiona la religión y el pensamiento mágico y defiente la ciencia y la técnica como motores del progreso. Todo esto se lleva a cabo mientras que otros grupos políticos mantienen sus intrigas palaciegas en busca de poder.

   La obra está basada en una popular novela web china escrita por Er Mu, muy aclamada por su meticulosa atención al detalle técnico (aunque con libertades de fantasía). Así, la versión donghua ha sabido capturar la escala épica de los asedios y la química entre los personajes, convirtiéndose en un imán para lo samantes de la estrategia militar y el género de gestión (estilo City Builder).

   En definitiva, Release that Witch es un soplo de aire fresco dentro del saturado mercado isekai. Para quienes disfrutan de las historias donde la inteligencia, la ciencia aplicada, la construcción de civilizaciones y los personajes carismáticos toman el timón por encima del cliché tradicional, este donghua merece un lugar de honor en nuestra lista de pendientes.



domingo, 12 de julio de 2026

Lord of Mysteries

 

La comunidad del anime debe estar más que preparada, dado que hoy nos vamos a sumergir en aguas profundas y misteriosas. Para quienes sienten que los animes de los últimos están un poco estancados o llenos de los mismos tropos de siempre, es hora de que el público cambie la mirada y eche un vistazo hacia el gigante asiático vecino de Japón.

   El día de hoy comenzamos una serie de entradas periódicas sobre el anime chino (donghua) con una de sus series más atractivas de sus últimos tiempos: Lord of Mysteries (Guimi Zhi Zhu), la adaptación animada de la colosal novela web de Cuttlefish That Loves Diving. Producida por el prestigioso estudio B.Cmay Pictures (los mismos detrás de The King’s Avatar), esta serie no es solo un estreno más; es el recordatorio definitivo de que el anime chino ha dejado de jugar en ligas menores.

   Muchos ya están más que hartos de los clásicos isekai coloridos donde los protagonistas reciben poderes absurdos de una diosa generosa, por lo que esta serie le da la vuelta a todo. Aquí conocemos a Zhou Mingrui, un joven de nuestra época que despierta en el cuerpo de Klein Moretti, un estudiante de historia en un mundo alternativo con una marcada estética victoriana y steampunk.

   Uno de los grandes atractivos es el giro oscuro: Klein acaba de “suicidarse” en extrañas circunstancias, y la bala que atravesó su cráneo no dejó rastro. A partir de ahí, se ve envuelto en una trama de sociedades secretas, deidades cósmicas sacadas directamente del horror de Lovecraft, y pociones que otorgan habilidades sobrenaturales llamadas como caminos de los “Beyonders”. Para sobrevivir, Klein decide crear su propia organización haciéndose pasar por un dios antiguo: El Loco (The Fool).

   Si algo hace brillar a este anime es su construcción de mundo (worldbuilding). La trama es densa, compleja y requiere que prestemos atención a los detalles. No nos dan las respuestas masticadas: uno descubre las reglas de la magia y la corrupción mental al mismo tiempo que el protagonista. Asimismo, la atmósfera de la serie es atractiva. Desde un punto de vista visual, el trabajo de B.Cmay Pictures captura a la perfección la neblina, los engranajes y la constante sensación de peligro psicológico. La música y la dirección de arte nos sumergen por completo en este thriller sobrenatural.

   Pero el donghua también se convierte en un reto para el espectador. Al adaptar una novela tan rica e intrincada, el ritmo de los primeros episodios a veces puede sentirse abrumador por la cantidad de nombres, secuencias de cartas del Tarot y mitología propia. Sin embargo, la recompensa cuando las piezas del rompecabezas encajan vale totalmente la pena (No está de más mencionar que la serie cuenta con una miniserie complementaria con breves episodios tipo academia inglesa en donde un profesor, también protagonista de la serie, nos explica la terminología y el universo de la historia).

   Una vez que se disfruta la serie, una pregunta aparece al instante en la mente del espectador: ¿El Donghua está a la altura del anime e incluso lo está superando? Aquí el debate en los foros de discusión se pone interesante. Durante años, la animación china fue ignorada en Occidente debido a barreras de distribución y el abuso de la animación 3D de bajo presupuesto. Pero las cosas han cambado radicalmente. Con proyectos del calibre como el anime que ahora comentamos, la industria de la animación china se posiciona en varios rubros.

   El primero de ellos apunta a mejores presupuestos y producción masiva. Respaldados por empresas colosales como Tencent y Bilibili, las producciones chinas actuales cuentan con inversiones que rivalizan (y a veces superan) a los estudios promedio en Japón. En segunda instancia, mientras que Japón a veces satura el mercado con subgéneros repetitivos, China está exportando historias de fantasía oscura y misterios psicológicos que se sienten completamente nuevos para el público occidental. Asimismo, las alianzas directas con plataformas como Crunchyroll están rompiendo la barrera del idioma, permitiendo lanzamientos simultáneos en todo el mundo.

   Muchos analistas y fans del medio auguran que, si la animación japonesa no mejora las condiciones de sus trabajadores y flexibiliza sus comités de producción, el donghua podría dominar el mercado internacional en la próxima década. Lord of Mysteries es el ejemplo perfecto de ese cambio de paradigma: una obra con calidad cinematográfica capaz de competir con cualquier peso pesado de la industria nipona.

   En definitiva, una gran obra animada y narrativa que no dejará indiferente a ningún fanático de la animación (ya sea japonesa o general). Si ustedes son fans del misterio, la magia oculta y las tramas psicológicas complejas, esta es una recomendación obligatoria. No dejen que el prejuicio de “es un anime chino” los deje fuera: se estarían perdiendo una de las historias mejor escritas de los últimos años.



martes, 23 de junio de 2026

C – Control: The Money and Soul of Possibility

 


El día de hoy toca reseña de una serie que fue recibida como una joya en su año (2011), pero después de ello nadie se acordó de ella. Para quienes están cansados de los mismos isekais de siempre y buscan animes poco conocidos pero con premisas interesantes, ahora es cuando. Desgraciadamente, la serie que ahora comentamos pasó por debajo del radar de la mayoría del público, pero hoy en día curiosamente se siente más relevante: C – Control: The Money and Soul of Possibility.

   Producida por el reconocido estudio Tatsunoko Production y dirigida por Kenji Nakamura (Mononoke, Gatchman Crowds), este thriller psicológico y financiero nos plantea una pregunta incómoda: Si pudieras salvar tu presente vendiendo tu futuro como garantía, ¿lo harías?

   La historia sigue a Kimimaro Yoga, un estudiante de economía atrapado en la mediocridad de una economía japonesa colapsada. Kimimaro no sueña con ser rico: solo quiere estabilidad a través de un trabajo de oficina y una familia. Sin embargo, su vida cambia cuando un extraño hombre con aspecto de sombrerero loco, llamado Masakaki, lo invita al Distrito Financiero.

   A cambio de una inmensa cantidad de dinero en su cuenta bancaria, Kimimaro debe poner su futuro como garantía y participar una vez por semana en los Deals (Tratos). Dichos tratos son en realidad batallas de alto riesgo donde los participantes, llamados Entrepreneurs o Entres, luchan utilizando sus Assets, manifestaciones físicas de su futuro potencial. Si ganan, acumulan riquezas. Pero si pierden y se quedan en bancarrota, el futuro en el mundo real desaparece: sus hijos nunca nacerán, sus empresas quebrarán y sus propias existencias serán borradas de la memoria de los demás.

   Lo interesante de esta obra no solo son los combates visualmente psicodélicos, sino cómo se utiliza la terminología económica real –como inflación, microeconomía, liquidez y apalancamiento- para construir un sistema de magia donde el dinero es, literalmente, la vida. Además, resulta curioso cómo los gobiernos mundiales admiten que la economía también está basada en el dinero obtenido en las mencionadas batallas.

   A diferencia de los típicos villanos que quieren destruir el mundo por maldad pura, el antagonista principial, Souichirou Mikuni, busca algo trágicamente noble: inyectar dinero al Distrito Financiero para mantener el presente de Japón a flote sin importar que esté devorando las posibilidades de las próximas generaciones. Es un debate más que interesante sobre las crisis económicas reales.

   Nakamura, impregna la serie con su estilo característico. El Distrito Financiero es un lugar surrealista lleno de texturas en 3D, colores chillones y distorsiones visuales que capturan perfectamente la naturaleza artificial e inestable del dinero. Aunque el CGI de 2011 ha envejecido un poco, la dirección de arte compensa cualquier carencia técnica. Dato curioso: El anime se emitió justo después del terremoto y tsunami de Japón en 2011, lo que le dio un peso emocional y social gigantesco a su mensaje sobre la resiliencia y el miedo al mañana.

   Un aspecto a criticar es que la serie es demasiado corta (11 episodios) y no está a la altura de sus grandes ideas y elementos. Dado el corto tiempo, la historia se precipita en algunos puntos y no termina de ser memorable, aspecto que seguramente provocó que fuera olvidada muy rápido.

   En resumen, una serie que vale la pena ser recuperada y disfrutada. Como una serie de economía y psicología que busca romper el molde del anime tradicional, C – Control es una apuesta curiosa para quienes han disfrutado de grandes series clásicas como Death Note, Kaiji o The Tatami Galaxy. Se trata de una obra inteligente, profética y entretenida que pese a que su historia se queda un poco corta, merece salir de la lista de los olvidados.

                     

   


lunes, 1 de junio de 2026

Shinsekai yori


Existen muchas personas cansadas de los tropos habituales del anime y que buscan una historia que les vuele la cabeza, los mantenga al borde del asiento y los deje pensando durante días después de los créditos finales. Para esos espectadores que buscan más, Shinsekai yori (también conocido internacionalmente como From the New World) es justo la joya escondida que han estado buscando. Estrenada en 2012, realizada por el estudio A-1 Pictures y basada en la galardonada novela de Yusuke Kishi, este anime de misterio, suspenso y ciencia ficción es quizás una de las series más desconocidas pero más brillantes de la década pasada. Pero, ¿realmente vale la pena ver el anime Shinsekai yori?

   La historia nos traslada a un milenio en el futuro. La humanidad ha abandonado la tecnología y vive en aldeas idílicas y pacíficas. ¿La razón? Todos los seres humanos poseen Cantus (telequinesis), un poder mental devastador que casi extingue a la especie en el pasado.

   En la historia seguimos a Saki Watanabe y su grupo de amigos mientras crecen en esta sociedad aparentemente perfecta. Sin embargo, el ambiente utópico se empieza a desmoronar cuando los niños descubren qué pasa con aquellos compañeros de clase que no logran controlar su poder, y se topan con la sangrienta historia que dio origen a su mundo.

   Quizás el mayor triunfo de From the New World es cómo construye su universo. Nada está puesto al azar. Desde las barreras sagradas que rodean los pueblos hasta la jerarquía de los Queerats (las extrañas ratas topo parlantes que sirven a los humanos), cada detalle tiene un propósito que se revela a su debido tiempo.

   Este no es un anime de acción frenética; es un thriller de cocción lenta. El director Masashi Ishihama logra transmitir una constante sensación de incomodidad. Sabes que algo anda mal, la música te lo advierte, las sombras te lo advierten, pero no logras descifrar la verdad hasta que la serie decide golpearte con ella.

   Acompañar a los protagonistas desde la infancia hasta la adultez nos permite ver un desarrollo orgánico y doloroso. La serie no divide al mundo en buenos y malos: te obliga a cuestionar la supervivencia, la opresión y el precio de la paz. El tramo final es, legítimamente, una de las conclusiones más impactantes y brutales del anime contemporáneo.

   Aunque hay que recalcar que la serie tiene un ritmo inicial lento, es decir, le toma alrededor de la mitad de sus 25 episodios acomodar todas las piezas de ajedrez. Los primeros capítulos pueden resultar confusos o pausados para quienes buscan gratificación instantánea. Asimismo, al ser un proyecto experimental, el presupuesto sufrió altibajos. De hecho, hay un par de episodios intermedios (dirigidos por directores invitados) donde el estilo artístico cambia drásticamente y la calidad de la animación decae considerablemente.

   En resumen, Shinsekai yori es uno de los mejores animes psicológicos de los últimos años. Requiere paciencia, pero la recompensa es una historia de ciencia ficción madura y filosófica que se queda grabada en la mente. Para quienes buscan algo inteligente y perturbador, esta es su historia.

 


 

martes, 31 de marzo de 2026

Dennou Coil

 


A menudo, cuando pensamos en el género ciberpunk, imaginamos ciudades lluviosas, luces de neón y prótesis mecánicas. Sin embargo, en 2007, el estudio Madhouse y el director Mitsuo Iso nos entregaron una visión mucho más cercana y perturbadora de nuestro propio futuro: Dennou Coil (también conocida como Coil a Circle of Children). Pese a ser quizás la serie más infravalorada del siglo XXI, y ser opacada por un gran clásico como Tengen Toppa Gurren-Lagann, en esta reseña exploraremos cómo este anime logró adelantarse a su época utilizando la realidad aumentada (AR) como eje central de un misterio tecnológico inolvidable.

   La historia nos sitúa en la ciudad de Daikoku, un centro tecnológico donde casi todos los niños utilizan gafas digitales para interactuar con un mundo virtual superpuesto al real. Aquí conocemos a Yasako, una niña que acaba de mudarse y se ve envuelta en una serie de incidentes relacionados con “Ilegal”, entidades misteriosas que habitan los rincones obsoletos de la red.

   A diferencia de clásicos como Ghost in the Shell, Dennou Coil opta por una estética más luminosa y cotidiana. No obstante, no hay que dejarse engañar por su diseño de personajes amable dado que la serie profundiza en temas complejos. Por ejemplo, se discute la delgada línea que separa lo que vemos en esa superposición entre lo real y lo virtual; se habla de los peligros de los datos corruptos y los espacios digitales abandonados; e incluso se discute cómo la tecnología facilita o distorsiona nuestras relaciones sociales.

   Dada a conocer en 2007 y ganando ex aequo los mismos premios que Tengen Toppa Gurren-Lagann, resulta increíble cómo la serie maneja conceptos que hoy son tan comunes en dispositivos como las Apple Vision Pro o Meta Quest. Asimismo, la trama escala de una aventura infantil a un thriller de conspiraciones con gran maestría. Al ser un proyecto personal de Mitsuo Iso (animador clave en Evangelion), la fluidez de movimiento y el diseño de los entornos virtuales es impecable (se dice que la serie tardó una década en producirse).

   En resumen, Dennou Coil es una joya oculta que merece un lugar en cualquier lista de mejores animes de ciencia ficción. Su enfoque en la “realidad virtual cotidiana” la hace sentir más relevante hoy que el día de su estreno. Para quienes buscan una historia inteligente, con personajes entrañables y un trasfondo técnico bien fundamentado, esta serie es para ustedes. 


domingo, 15 de marzo de 2026

Penguin Highway

 


Regresamos en este espacio a la breve pero interesante obra de Hiroyasu Ishida, joven animador y director de dos películas y varios cortometrajes que merece la atención del espectador. En una entrega pasada comentábamos su segundo largometraje, Hogar a la deriva, cinta con personajes llenos de vida y movilidad que dotan de fuerza a la cinta y ayudan a quien disfruta a que mantenga la atención constante. Pues bien, en esta ocasión regresamos con su primera película, misma que ha sido hasta ahora mucho más querida y celebrada.

   Aoyama es un niño de cuarto grado con una mente científica brillante y una autoconfianza envidiable. Su vida cambia cuando, de la noche a la mañana, una colonia de pingüinos aparece en su ciudad natal, lejos de cualquier océano. Decidido a resolver el enigma, mismo al que llama  “Plan de Investigación de Pingüinos”, Aoyama descubre que el fenómeno, aparentemente sobrenatural, está extrañamente ligado a una joven dentista de la que está enamorado.

   Basada en la novela de Tomohiko Morimi, autor de The Night is Short, Walk on Girl, la cinta destaca por varios puntos relevantes. En primera instancia, la animación es vibrante, dado que Studio Colorido logra una paleta de colores brillantes que captura la sensación del verano eterno. A diferencia de otros animes, aquí la ciencia no es aburrida. Se siente como una aventura donde la metodología científica es la brújula. Por potra parte, aunque parece una historia infantil, trata temas complejos como el crecimiento, la pérdida y lo desconocido.

   Pero en realidad estamos frente a una obra de ciencia ficción bastante bien llevada. Conforme el protagonista avanza en su investigación va descartando los elementos aparentemente sobrenaturales para transportarnos a un asunto especulativo: la presencia de un fenómeno espacio-temporal que provoca toda clase de fenómenos insólitos y, de no atenderse a tiempo, puede causar un desastre en su ciudad. Los agentes científicos, pese a sus estudios, mantienen desventaja frente a Aoyama y sus amigos, y estos últimos deberán armarse de valor para salvar el día.

   Para quienes buscan una trama más lineal y explicaciones masticadas, quizás se sientan un poco perdidos hacia el final. Y es que la cinta abraza a su vez el realismo mágico llevando al espectador frente a lo desconocido. De igual manera, algunos puntos de la trama quedan abiertos a la interpretación, lo cual es parte de su encanto, pero puede resultar un poco frustrante para quienes prefieren finales cerrados.

   En definitiva, Penguin Highway es una experiencia animada y cinematográfica refrescante. Es un recordatorio de cómo se siente ver el mundo por primera vez: con curiosidad, un poco de miedo y muchas ganas de aprender. Es, sin duda, una de las películas de anime más originales de los últimos tiempos. Resulta ser una película ideal para ver en familia, aunque los adultos encontrarán otras capas de sumo interés.

 


miércoles, 25 de febrero de 2026

Hogar a la deriva

 


Hogar a la deriva (Drifting Home) no es la típica aventura de supervivencia. Es una metáfora vibrante sobre el duelo, la nostalgia y la dificultad de dejar ir el pasado. La premisa es sumamente surrealista y curiosa: un grupo de niños queda atrapado en un antiguo complejo de viviendas que, de repente, comienza a flotar a la deriva en un océano infinito.

   Para entender esta película, hay que hablar de su director, Hiroyasu Ishida. Si aún no lo tienen en el radar, es momento de descubrirlo. Ishida es la joya de la corona de Studio Colorido y representa una de las voces más frescas de la animación japonesa actual.

   El director tiene una capacidad única para transformar entornos cotidianos y urbanos en fantasía desbordante. Ya lo demostró con su película Penguin Highway, pero en Hogar a la Deriva eleva su estilo. A diferencia de directores que dependen excesivamente del diálogo, Ishida confía en el movimiento. Su dirección se siente cinética: uno como espectador puede sentir el vértigo de los niños saltando entre edificios y la humedad del mar que los rodea. Incluso muchos ven en él una sensibilidad similar a la de los grandes maestros de la animación japonesa (como Miyazaki o Shinkai), pero con un enfoque más infantil y juvenil, directo y técnicamente arriesgado.

   Con respecto a la película que ahora comentamos, Studio Colorido utiliza una paleta de colores brillantes que contrasta con la melancolía del edificio en ruinas. La física del agua y la iluminación son, sencillamente, de otro nivel. Aunque los protagonistas son niños, los temas que la historia trata son adultos. El film explora cómo los objetos y los lugares guardan recuerdos, y lo doloroso que es ver cómo esos hogares desaparecen bajo el peso del progreso. Asimismo, pese a la apariencia “suave”, hay momentos de peligro real que mantienen el pulso acelerado. La lucha por la supervivencia se siente genuina.

    Pero el ritmo puede sentirse por momentos lento especialmente en el segundo acto, ya que la cinta se toma su tiempo para explorar los traumas internos de cada niño. Sin embargo, el clímax visual y emocional compensa cualquier bache en la velocidad. Al mismo tiempo, el guion por momentos no se encuentra del todo redondeado y pulido, aspecto que lleva a situaciones en donde incluso no hay presentación de personajes y solo vemos aparecer a algunos de ellos sin mayor explicación.

   En definitiva, Hogar a la Deriva es una experiencia sensorial. Es una carta de amor a la infancia y un recordatorio de que el hogar no es el edificio, sino las personas con las que se comparten los viajes. Hiroyasu Ishida se confirma aquí no solo como un director prometedor, sino como una figura esencial que está definiendo la estética del anime de esta década. No está de más explorar su anterior película, Penguin Highway, cinta mucho más aclamada que da a conocer al director al gran público. No está de más señalar que el director cuenta con varios cortometrajes que ya dejan ver su estilo y que se recomiendan ampliamente:

Fumiko’s Confession

Paulette’s Chair

Rain Town

Sonny Boy & Dewdrop Girl

Fastening Days (tres cortometrajes)