Mostrando entradas con la etiqueta anime psicológico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anime psicológico. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de enero de 2026

Bokurano

 


Es común recordar la serie Evangelion como una historia deprimente, aunque existen otras producciones no tan conocidas pero igualmente inquietantes. Bokurano (Nuestro), basada en el manga de Mohiro Kitoh, es una de las deconstrucciones más brutales y honestas del género de robots gigantes. No se trata de héroes salvando el día, sino de la fragilidad humana ante un sistema cósmico indiferente.

   La historia comienza con 15 niños (8 niños y 7 niñas) que disfrutan de un campamento de verano. Explorando una cueva, encuentran a un hombre misterioso llamado Kokopelli, quien los invita a participar en un “juego” donde deben pilotar un robot gigante para defender la Tierra de invasores. Lo que parece el inicio de una aventura clásica se convierte rápidamente en una pesadilla. Los niños descubren la terrible regla del Zearth (su robot): la fuente de energía del mecha es la propia vida del piloto. Cada vez que ganan una batalla, el niño que lo pilotó muere.

   A diferencia de otros animes de acción, Bokurano dedica casi todo su tiempo a los episodios individuales de cada niño antes de su batalla final. Es un estudio de personajes muy curioso que responde a una pregunta incómoda: ¿Qué harías si supieras que vas a morir en 24 horas y que tu sacrificio es lo único que mantiene vivo al planeta? La diversidad de perspectivas está puesta sobre la mesa: Vemos desde un niño altruista hasta uno que guarda un profundo rencor contra la sociedad. Asimismo, a medida que avanza la trama, la serie no teme tocar temas como el abuso, la corrupción política y la apatía de los adultos. El “juego” en el que están involucrados los niños revela capas de horror existencial que van mucho más allá de otras series mechas.

   Las batallas entre robots gigantes, todos ellos con formas muy diferentes entre sí, resultan interesantes dado que ocultan cosas oscuras y fascinantes: existe una guerra entre planetas Tierra de distintos universos paralelos, algo así como una sobrevivencia del más fuerte impuesta por una familia adinerada hace mucho tiempo. Si un robot pierde, su universo es destruido al instante. Todos los esfuerzos por cambiar esas circunstancias se vuelven fallidos y no queda más que depositar la esperanza en los niños pilotos. Así, la Tierra de los protagonistas es solo una más entre millones que han existido y han desaparecido en esa guerra eterna, por lo que ganar todas las batallas significa la sobrevivencia de la humanidad en el universo que la serie nos cuenta.

   Es importante mencionar que el anime, producido por el estudio Gonzo, tomó un rumbo diferente al manga original debido a que el director, Hiroyuki Morita, encontró la obra original demasiado perturbadora. Del mismo modo, la animación es funcional, pero algo envejecida (2007). El diseño de Zearth, un robot que mide más de medio kilómetro de altura, es intencionalmente tosco y alienígena, lo que refuerza la incomodidad. En cuanto a la banda sonora, la joya de la corona de el opening Uninstall de Chiaki Ishikawa. Se trata, sin duda, de uno de los mejores temas de la historia del anime y encapsula perfectamente la melancolía de la obra.

   En definitiva, Bokurano no es una serie fácil de digerir. Es lenta, dolorosa y visualmente sobria. Sin embargo, es una pieza imprescindible para los amantes del anime psicológico dado que nos dejará pensando mucho después de que terminen los créditos. Es una experiencia emocionalmente agotadora pero profundamente necesaria para entender la evolución del género mecha.

 

 


martes, 1 de julio de 2025

Tatami Time Machine Blues


El día de hoy vamos a comentar una serie que ha estado en mi radar desde que se estrenó hace pocos años: Tatami Time Machine Blues. Esta miniserie (en realidad, hay que admitirlo, película partida en pequeños episodios de hasta 17 minutos) es la secuela de la icónica y aclamada The Tatami Galaxy. Y, hasta cierto punto, sigue también el estilo de una especie de spin off que lleva por título The night is short, walk on girl: película que sigue el mismo estilo. Estas últimas dos producciones fueron en su momento dirigidas por Masaaki Yuasa, uno de los grandes directores del anime contemporáneo que lamentablemente no es tan conocido como debiera.

   La serie original The Tatami Galaxy estrenada en 2010 presentaba la vida universitaria de  Watashi, el protagonista que quedaba atrapado en un bucle temporal de decisiones y arrepentimientos, todo narrado a una velocidad vertiginosa. En esta primera entrega, los juegos con la animación, el estilo kitsch y los personajes nos transportaban a un Japón contemporáneo repleto de comedia de enredos y juegos temporales, llevando a su director a uno de los puntos más altos en su carrera como animador y creador. No obstante, ahora dicho director no está involucrado en la historia que ahora comentamos, aspecto que resuena cuando el espectador se anima a ver la serie.

   En esta ocasión, la historia nos trae de vuelta al elenco de la serie original, pero con un giro curioso: en lugar de bucles temporales inexplicables ahora tenemos los enredos clásicos que provocan las máquinas del tiempo. La premisa es deliciosamente simple: en un caluroso día de verano, durante la filmación de una película escolar, el único control remoto del aire acondicionado del dormitorio de Watashi y Ozu se descompone de forma accidental. Cuando la desesperación por el calor se cierne sobre ellos, un misterioso estudiante de intercambio, Tamura, aparece con una máquina del tiempo aparentemente funcional. Por supuesto, la tentación de usarla para solucionar un problema tan trivial como un control remoto descompuesto es demasiado grande, lo que lleva a los personajes a un caótico y divertido viaje en el tiempo.

   Lo primero que salta a la vista es el regreso del estilo visual característico de Yuasa, aunque en esta ocasión la producción corre a cargo de Science SARU y Wit Studio. Si bien no es tan experimental como la serie original, mantiene ese encanto peculiar con sus diseños de personajes estilizados y animaciones fluidas que se adaptan perfectamente a la comedia y al absurdo. La paleta de colores suave y vibrante es uno de sus puntos fuertes, haciendo que cada escena sea visualmente atractiva. Asimismo, la velocidad narrativa no es tan frenética como en The Tatami Galaxy, aunque sigue siendo un sello distintivo de la producción. 

   Y justo se nota la ausencia del director original, aunque su esencia permanece hasta cierto punto en la miniserie (película recortada) que ahora comentamos. No obstante, uno de los pequeños problemas es que la historia es demasiado breve, aspecto que hace que la historia no sea del todo digna de ser recordada. Asimismo, la historia requiere agregar un mini episodio tipo precuela para tratar de darle sentido a todo lo que se cuenta. Pero si el espectador omite todo esto, la producción garantiza una historia de viajes en el tiempo, peligrosas paradojas, comedia de enredos y muchos guiños al folclore japonés. 

   En definitiva, esta serie es una adición más ligera pero encantadora que expande el universo y nos permite pasar un poco más de tiempo con los personajes de la serie original. Para los amantes de la comedia, esta producción es perfecta para reír mientras se disfruta de un estilo visual único. Si bien no es tan ambiciosa, densa y filosófica como su predecesora, resulta un complemento perfecto para disfrutar de dos horas seguidas con un anime que busca alejarse del grueso de las producciones que se estrenan hoy en día.