domingo, 8 de febrero de 2026

Lazarus

 


Si mezclamos la elegancia rítmica de Cowboy Bebop, la crudeza de John Wick y una banda sonora de jazz experimental, el resultado es Lazarus. Producido por el estudio MAPPA y Sola Entertainment, este anime no solo prometía ser el evento del año, sino que ha redefinido lo que esperamos de la animación de ciencia ficción contemporánea.

   La historia nos sitúa en el año 2052. La humanidad vive en una utopía gracias a Hapna, una droga milagrosa creada por el Dr. Skinner que elimina el dolor y la enfermedad. ¿El problema? Skinner desaparece y regresa tres años después con un anuncio aterrador: Hapna tiene un efecto secundario retardado. Todos los que lo consumieron morirán en exactamente 30 días. Para encontrar a Skinner y una posible cura, se forma un equipo especial de cinco agentes llamado Lazarus.

   Lo primero que salta a la vista es la dirección de arte. Shinichiro Watanabe abandona la melancolía del espacio para sumergirnos en un mundo tecnológico vibrante pero opresivo. Del mismo modo, las coreografías son de infarto: Gracias a la colaboración de Chad Stahelski, las escenas de combate se sientes tácticas y pesadas. No es magia, sino combate cuerpo a cuerpo y balística pura llevada al límite por la animación de MAPPA.

   Por otra parte, la banda sonora es espectacular (como en todas las obras del director). La música no es un acompañamiento, sino un personaje. Con la participación de gigantes del jazz y la electrónica (como Kamasi Washington y Floating Points), cada persecución se siente como un videoclip de alta gama. Asimismo, fiel a su estilo, Watanabe nos presenta a los miembros del grupo Lazarus a través de sus traumas y pasados, conectando las piezas de un rompecabezas global.

   Aunque  hay que señalar que no es una serie perfecta y presenta varios problemas que no la ponen en lo alto de la carrera de su director. Por una parte, el poder del guion siempre salva a los personajes de los apuros más extraños al grado de permitir que éstos salten de edificios con la esperanza de que se encuentren algo que los reciba en la caída y puedan continuar una persecución. Al mismo tiempo, la serie presenta algunos errores de continuidad y guion que desinflan un ejercicio estilístico por demás interesante. Si bien es una serie de anime por encima de la media, Lazarus queda un poco lejos de las grandes obras del director como Cowboy Bebop o Samurai Champloo.

   En definitiva, Lazarus es una carta de amor al thriller conspiranoico. Aunque el ritmo puede sentirse acelerado en los episodios centrales debido a la urgencia de la trama de los 30 días, la ejecución técnica compensa cualquier bache narrativo. Para quienes buscan una serie madura, visualmente impecable y con una trama que nos mantenga al borde del asiento, Lazarus es de visualización obligatoria. No es solo anime: es buen cine de acción fragmentado en episodios.

 


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