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domingo, 11 de enero de 2026

Rainbow

 


Regresamos de vacaciones para seguir disfrutando de anime poco conocido e infravalorado. Para esta ocasión aparece a la vista una serie histórica que maneja muy buen el drama y si bien no es perfecta, sí consigue que el espectador no despegue la mirada durante su primera parte. Para quienes estén buscando historias que no teman descender a los abismos de la crueldad humana para luego mostrar una luz de esperanza inquebrantable, Rainbow es nuestra próxima parada obligatoria.

   Ambientada en 1955, diez años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, la historia nos sitúa en el reformatorio especial Shonan. Allí, seis jóvenes delincuentes -cada uno con un pasado marcado por la tragedia- comparten una celda donde el abuso de los guardias y la corrupción médica son el pan de cada día. Sin embargo, su destino cambia al conocer a Rokurouta Sakuragi, un joven mayor que se convierte en su mentor y les enseña que, incluso en el infierno, la lealtad y los sueños son las únicas monedas que valen la pena conservar.

   Madhouse, la casa productora, no escatima en mostrar la brutalidad del sistema penitenciario y las secuelas de la guerra. Sin tapujos muestra un anime maduro que trata temas como el abuso, la corrupción y la pobreza extrema con una sensibilidad sorprendente. No obstante,  el núcleo de la serie no es el dolor, sino el vínculo entre los siete protagonistas. La evolución de desconocidos a “hermanos de sangre” está escrita con una maestría que nos hará celebrar cada pequeño triunfo y llorar cada pérdida.

   Con una paleta de colores sombría que resalta los momentos de luz (arcoíris), el estilo artístico de los años 50 está perfectamente capturado: se trata de una visión realista del Japón que lleva un rato en el periodo de posguerra. La dirección aprovecha las sombras para intensificar la atmósfera de opresión.

   La serie en sí no es perfecta y está delimitada en dos arcos. El primero de ellos, el más emotivo, se centra en la camaradería y el apoyo que se dan los protagonistas durante todo el tiempo que se encuentran presos. Mientras tanto, el segundo arco cambia la historia de golpe para contar cómo le fue a los chicos una vez que han cumplido sus condenas. Si bien el periodo de posguerra se refleja en las dificultades para encontrar trabajo y las tragedias personales, con el tiempo cada quien encuentra su propio lugar en una sociedad que se recupera de la devastación. Pero justo este arco desinfla un tanto la historia original, por lo que por momentos parece que pudiera haberse omitido por completo para mantener la fuerza de la historia principal.

   En definitiva, no es un anime fácil de ver ni muchos menos; requiere fortaleza emocional por parte del espectador. Pero si se acepta el reto, la recompensa consiste en disfrutar una de las historias más inspiradoras y realistas que la industria del anime ha producido. Se trata de una lección sobre cómo encontrar el “arcoíris” tras la tormenta más oscura. Si bien su segundo arco puede desencantar a los espectadores, el desarrollo de personajes, la banda sonora y su cruda historia principal valen la pena el esfuerzo.


lunes, 3 de noviembre de 2025

Make My Day

 


En el saturado panorama de ciencia ficción ubicado en diferentes plataformas, resulta interesante encontrar propuestas dentro del anime o de la animación japonesa en general que realmente valgan la pena. Algunas de ellas resultan por demás atractivas, aunque no siempre terminan de cuajar. Para el caso que nos ocupa, Make My Day de Netflix ha intentado trazar su propio camino pero, por desgracia, su premisa es un tanto fría como el propio planeta en el que se desarrolla.

   Ambientada en la colonia minera de Coldfoot, un gélido mundo plagado de recursos minerales muy valiosos, se desarrolla la trama con sorpresivos y misteriosos horrores desconocidos que, por desgracia, los protagonistas irán descubriendo en su viaja a aquel mundo. Así, la serie nos presenta a un grupo de colonos y prisioneros que tendrán que lidiar con los verdaderos habitantes de ese planeta para poder sobrevivir.

   La historia nos presenta a Jim, un joven encargado de supervisar a los prisioneros en las peligrosas misiones de recolección. Su rutina se rompe cuando una muestras mineral extraída del subsuelo desata una amenaza alienígena letal: unas criaturas que responden al calor corporal y cuya apariencia evoca el terror más clásico del género. Lo que comienza como una operación minera se transforma rápidamente en una masacre claustrofóbica.

   Desde el punto de vista visual, la serie está hecha totalmente en CGI y se aleja de los diseños clásicos del anime, buscando su propia propuesta. Lo que mejor se ve trasladado a la pantalla es el diseño de los mechas que, aunque algo genérico, resulta funcional. El diseño de los aliens, una especie de tardígrados gigantes que se convierten en monstruos que cazan humanos de forma encarnizada, también funciona bien en este ambiente 3D. Del mismo modo, el planeta Coldfoot es un personaje en sí mismo bien delineado, con sus cavernas heladas y sus instalaciones industriales oxidadas, mismas que exudan una atmósfera opresiva y desesperanzadora.

   La narrativa es quizás el punto más flojo de la serie. Los 8 episodios de corta duración mantienen un ritmo frenético, lo cual es ideal para el género de supervivencia, pero se sacrifica el desarrollo de los personajes. Jim, a pesar de ser el ancla emocional, carece de complejidad necesaria para adentrarnos de lleno en sus reacciones. Asimismo, los personajes secundarios son en gran medida arquetípicos (el soldado rudo, el líder misterioso, la científica cínica), y están diseñados para cumplir una función que, en la mayoría de los casos, no está del todo justificada: lo que más se busca es verlos morir de la forma más cruel posible.

   Uno de los grandes problemas del anime es la animación en 3D de los personajes. Ésta se presenta tosca y deslavada, como de animación en computadora de principios de los años 2000, aspecto que resta credibilidad a los protagonistas y provoca el rechazo del televidente. Al no poder conectar del todo con ellos, el espectador puede terminar alejándose de esta serie.

   En definitiva, Make My Day es una serie de acción y supervivencia entretenida pese a sus descalabros. Sus combinación de ciencia ficción y terror ofrece buen entretenimiento pese a sus problemas de guion y animación. Para quienes buscan una historia que les recuerde a clásicos como la película de Alien o el videojuego Dead Space, todo ello con su pizca de acción mecha, esta serie puede resultar entretenida para pasar el rato en un breve maratón. Si bien no reinventa el género y su desenlace puede parecer un tanto forzado, su diseño de producción y su atmósfera de terror son los suficientemente fuertes para darle una oportunidad.